En una carta, la titular de Aerolíneas Argentinas y Austral, Isela Costantini, comunicó ayer a los empleados de ambas compañías que el Gobierno les redujo “en forma significativa” el nivel de subsidios para este año.

A través de una comunicación interna, con el título “Carta de Isela”, la funcionaria admite que el nuevo recorte “nos coloca en una situación aún más compleja desde la gestión financiera” y reclama a los más de 12.000 empleados que hagan un esfuerzo adicional para recortar costos: “Necesitamos movernos con más rapidez”, les pide.

La carta no aporta mayores precisiones sobre el recorte. Fuentes del sector aseguran que el límite que puso el coordinador del Gabinete, Mario Quintana, es un tope de 260 millones de dólares.

De ser así, a Aerolíneas y Austral les quedaría poco margen para pedir fondos al Gobierno, ya que sólo en el primer cuatrimestre del año ya recibieron en subsidios el equivalente a US$ 150 millones, que les giró el ministerio de Transportes.

En su carta, Costantini menciona la aplicación dentro de Aerolíneas de un nuevo sistema de gestión administrativa (el SAP) para poder evaluar con más precisión los recortes de costos.

Pero la funcionaria enfrenta una situación mucho más compleja que un desborde de gastos administrativos: Aerolíneas tiene pérdidas estructurales en casi todas las rutas que vuela. Sólo gana dinero en el mercado de cabotaje, donde ocupa una posición dominante y en unas pocas de sus rutas regionales.

La titular de Aerolíneas confirmó que la empresa tiene menos margen para perder dinero.
Tal como reveló este diario hace tres semanas, durante 2015 el mercado de cabotaje le generó a Aerolíneas y Austral un saldo operativo positivo de 266 millones de dólares que, una vez descontados impuestos y gastos de “estructura” quedaron reducidos a exiguos US$ 19 millones.

Así y todo, fue el único renglón positivo: los vuelos a Europa generaron un déficit de 70 millones de dólares, las rutas a Estados Unidos perdieron US$ 119 millones y las rutas regionales dieron negativo en US$ 22 millones.

Sólo en el capítulo “vuelos”, Aerolíneas y Austral acumularon en 2015 un déficit de 190 millones de dólares.

A su vez, los vuelos representaron en 2015 poco más de un tercio de las pérdidas, que ascendieron a 520 millones de dólares.

Para este año, Costantini contaba con poder aplicar un ajuste gradual y bajar los subsidios a niveles de entre 420 y 450 millones de dólares.

Pero en el Gobierno le exigieron que haga un ajuste más drástico. “Le están pidiendo que baje el déficit y corte las rutas que pierden, en vez de su idea de aumentar frecuencias”, agregaron las fuentes.

Costantini habría sondeado, para generar recursos extra, la posibilidad de vender y volver a alquilar (“sale and lease back”) los aviones Boeing y Airbus que Aerolíneas se comprometió a comprar durante la gestión de Mariano Recalde.

Este año, según el cronograma acordado con los fabricantes, Aerolíneas debería recibir otros dos Airbus A330 propios (además de otros dos alquilados), que Costantini quiere usar para reemplazar la flota de los A340 y también nuevos Boeing 737-800.

La opción de vender y alquilar los aviones fue ofrecida a algunos “lessor” (financieras que compran aviones y los alquilan a las aerolíneas) y todavía no hay nada en firme.

Fuente: Clarín