En un artículo de opinión publicado en el diario La Nación, el Arzobispo de La Plata Mons. Víctor Manuel Fernández, hizo un llamado a los católicos de su arquidiócesis a no defender las iglesias.

En el artículo titulado “Encuentro Nacional de Mujeres”, Mons. Fernández argumentó que muchos ven el evento feminista más numeroso y violento que se realiza en Argentina “como si viniera una horda sedienta de venganza y destrucción”, pero que en realidad “son mujeres, de muchos colores, con diversas formas de defender sus derechos, y también con diferencias entre ellas”. “Las une el sueño de una verdadera igualdad, y la ira se entiende cuando se recuerda la historia, siglos de opresión, de humillación, de dominio machista, de violencia”, agrega.

“A veces la bronca se concentra contra la Iglesia, que necesita una autocrítica en este tema”, dice Mons. Fernández, que en el artículo trata de hacer una síntesis histórica de las posiciones en las que la Iglesia ha estado equivocada y necesita enmendarse en base a algunos buenos ejemplos.

“Corre por las redes que prometen quemar y destruir”, reconoce el Arzobispo, pero señala que “quienes no hemos sabido asumir como propios los legítimos reclamos de las mujeres simplemente tendremos que abrir el oído. Bienvenidas las que vienen a enriquecer el debate público”.

“Ruego a todos los católicos que eviten cualquier forma de agresión verbal y toda iniciativa que termine siendo provocativa. Las mujeres católicas podrán dar su opinión en los talleres, o bien orar en sus casas”, agrega.

Mons. Fernández afirma además que “no caben en esos días acciones que, con la excusa de proteger iglesias, puedan interpretarse como una ‘resistencia’ cristiana. Quienes cuiden las iglesias y otros lugares serán las estructuras dependientes del Estado que se organizan para preservar el orden público”.

“Como arzobispo de La Plata, me comprometí a procurar evitar todo acto, movilización o expresión que se manifieste como una contraofensiva, lo cual sería inútil, ineficaz e imprudente”, agrega.

El Arzobispo también busca apaciguar a las Mujeres Autoconvocadas para que “colaboren en la contención de quienes buscan dañar lugares que son del pueblo. Aun las iglesias son anclajes para muchas mujeres pobres, que las viven como espacios donde recuperan las fuerzas para seguir luchando”.

“No pretendo con estas líneas conformar a nadie”, concluye el Arzobispo, indicando que “el sueño es que brille cada vez mejor la igualdad entre todos los seres humanos y el inmenso valor de cada persona más allá de su color, origen, ideas, desarrollo y orientación sexual”.

 

 

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