Se acabó el curro del plus invisible

 

En Salta, el presidente del Instituto Provincial de Salud, Martín Baccaro, lanzó una recomendación que podría alterar una de las tradiciones más estables del sistema sanitario local: si los médicos cobran plus, pídanle recibo. Dicho así suena casi obvio, pero en la práctica equivale a introducir una variable peligrosa en un mecanismo que durante años funcionó con la precisión de una caja chica: consulta, plus en efectivo y despedida cordial.

Cualquier afiliado del Instituto Provincial de Salud de Salta conoce el procedimiento. El IPS cubre una parte, el paciente pone otra, y esa segunda parte suele viajar directo del bolsillo al cajón del consultorio sin pasar por el incómodo trámite de la registradora. Es un sistema rápido, silencioso y bastante rentable. Tan naturalizado está que el “plus” dejó de ser excepcional para convertirse en tarifa paralela, un pequeño peaje sanitario que muchos médicos cobran con la tranquilidad de quien sabe que nadie le va a pedir demasiadas explicaciones.

Por eso la sugerencia de pedir recibo tiene algo de amenaza involuntaria: si el paciente empieza a exigir comprobantes, la magia contable se termina. Y ahí aparece el verdadero problema, porque lo que durante años se presentó como “un aporte extra” empieza a parecerse más a un negocio en negro bastante aceitado. En otras palabras, si la recomendación de Baccaro prospera, más de un consultorio podría descubrir que se acabó el curro del plus invisible.