Es dura la situación del municipio, dejado a la deriva por el (ex?) frecuentador de cabarets y la ex interventora que se dedicó a hacer campaña para la reelección del destituido frecuentador de cabarets.

No dejaron un mísero peso. Y el municipio está literalmente en la ruina. El que salió a hacer el llamado de atención fue el intendente de Tartagal, Sergio “el oso” Leavy: dijo que hay deudas millonarias y que empezaron a revotar cheques devueltos por falta de fondos. Como si esto fuera poco, antes de irse, el ex intendente Carlos Villalba dejó un ejército de ñoquis, que no hace nada, pero cobra y dinamita, así, las arcas del municipio. Para tratar de dar una mano, el intendente de Tartagal, envió a su secretario de Hacienda, Víctor Acosta. La idea es que Acosta ayude a su correligionario del Partido de la Victoria y flamante jefe comunal, Rubén Méndez. Sin embargo, todo depende del gobierno provincial, que quizá esté apostando a que se funda y así envíe a otro interventor que se dedique a despilfarrar los recursos para Urtu 2015.

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