A pesar de su ventaja económica frente a la nafta, el gas natural comprimido enfrenta estancamiento en las conversiones, pérdida de vehículos en circulación y falta de impulso publicitario y financiero. Especialistas advierten que la industria necesita recuperar visibilidad y cooperación entre sus actores para sostener su futuro.

¿Por qué el GNC dejó de ser una opción atractiva para los automovilistas?

El gas natural comprimido, que durante años se posicionó como una alternativa económica frente a la nafta, hoy atraviesa un momento crítico: su presencia en la agenda del consumidor se está diluyendo y las cifras del sector reflejan un estancamiento preocupante. Luis Navas, consultor energético y especialista en gas vehicular, trazó un panorama que alerta sobre la necesidad de reactivar la demanda y coordinar acciones entre los distintos actores del segmento.

Las estadísticas confirman la situación. Entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, el promedio mensual de conversiones a GNC se ubicó en 4.809 vehículos, una cifra insuficiente para mantener constante el parque automotor convertido. Desde el año pasado hasta hoy, se han perdido aproximadamente 100.000 vehículos convertidos, afectados tanto por la obsolescencia del parque automotor como por los costos asociados a la renovación de la oblea obligatoria, que incluye válvulas y pruebas hidráulicas. Actualmente, circulan en Argentina 1.453.668 vehículos a GNC.

También se lanzará una nueva consulta pública sobre la norma 420, que regula su uso en el transporte pesado. El objetivo es adecuar las exigencias técnicas a la realidad del mercado y favorecer el crecimiento de la oferta del combustible gaseoso.
Pese a este contexto, la ventaja competitiva del GNC frente a la nafta sigue siendo significativa. En la Ciudad de Buenos Aires, el precio de un metro cúbico de GNC representa entre el 32 por ciento y el 38 por ciento de un litro de nafta súper. Además, un metro cúbico de gas natural comprimido ofrece un rendimiento mayor que un litro de nafta grado 2. En el interior del país, la relación de precios se mantiene similar, con un GNC algo más caro pero proporcionalmente más económico frente a la nafta súper.

“Sin embargo, el principal desafío del sector es garantizar su continuidad”, advierte Navas en diálogo con Surtidores. “La experiencia de Brasil, donde el GNC viene cayendo de manera sostenida desde 2020, advierte sobre los riesgos de perder competitividad frente a la nafta y desincentiva a los consumidores a convertir sus autos, eliminando el sentido económico de la inversión en conversión vehicular”, sostiene.

Para revertir esta tendencia, Navas insiste en la necesidad de volver a poner al GNC en la agenda del consumidor. Entre las principales barreras identificadas se destacan la inexistencia de campañas publicitarias que promuevan las conversiones, la falta de líneas de crédito para financiar los equipos de conversión y la disminución del consumo de nafta en los vehículos más modernos, que reduce el ahorro percibido por cambiar a gas.

Acordaron acciones para transparentar los costos del GNC

CECHA y el diputado nacional Juan Fernando Brügge avanzarán con un pedido de informes para transparentar la cadena de producción y facturación del gas de modo de facilitar una rebaja real para los usuarios.

También inciden otros elementos que moldean la percepción del GNC. Según el especialista, la falta de suministro en ciertas estaciones, especialmente aquellas con servicio interrumpible, generan desconfianza, al igual que la pérdida de la garantía de fábrica tras la conversión. Otro punto crítico es la escasa colaboración entre los distintos actores del sector, que funcionan como compartimentos estancos y carecen de una visión compartida del futuro del GNC en Argentina.

En este contexto, Navas sugiere que la recuperación del GNC como opción viable depende de acciones coordinadas: promoción de conversiones, acceso a financiamiento, mejora de la red de estaciones y trabajo conjunto entre empresas, asociaciones y organismos públicos. Solo así, asegura, será posible que el GNC recupere relevancia en la decisión de los consumidores y mantenga su potencial como alternativa económica y sostenible frente a los combustibles líquidos tradicionales.