Las mentiras que te cuentan, las verdades que te ocultan… 

Espaldas virgenes

A la hora de marketinear no hay distinción de ideologías ni partidos políticos. Todo vale, siendo funcionario o candidato, para mostrarse más cerca de la gente, aparentar ser mas pueblo, aunque nadie les crea.

Es el caso del candidato Víctor Lamberto quien ya promete que su primer proyecto legislativo será la “Ley del mínimo esfuerzo”. Y como si esto no fuera poco, se le agrega al club de los que cada vez que sienten el deseo de trabajar se sientan a esperar que se les pase, el ex concejal y empresario de la noche Arnaldo Ramos.

Resulta que ambos candidatos tuvieron la buena idea de pegarse a las actividades de la también candidata Malvina Gareca (si, la que se cambió de frente para ir primera en la lista) quien viene realizando un trabajo barrial sostenido en los últimos tiempos. Que Gareca se fotografíe participando de actividades con la gente, no es novedad. Pero que Lamberto y Ramos posen junto a trabajadores con herramientas que ni saben cómo se sostienen en la mano, es como mucho.

 

Sólo comparable con nada creíble pose de la intendenta Titi Romero cavando un pozo para plantar un árbol. La situación casual parece ser la moda en los candidatos, buscando posicionarse en las redes sociales.A muchos parece no importarles el desagrado que produce tanta impostura. Tal vez apuestan a que lo importante es que la gente hable de ellos, mal o bien, pero que hablen.

 

Funcionaria estresada

Ya lo había dicho la jefa de Gabinete municipal intentando explicar la constante fuga de funcionarios de la intendenta. «Bettina Romero tiene un ritmo de trabajo importante. No todo el mundo está acostumbrado a ese ritmo», había sostenido en declaraciones que cayeron mal a quienes supieron ser parte de la gestión y ni mas ni menos, fueron catalogados de vagos.

Y parece que la cosa es así nomas, el ritmo laboral no es para cualquiera y los caprichos de la alcaldesa imprimen un grado de estrés significativo.

Es por eso que la asumida en diciembre como secretaria de prensa Valeria Capisano, hizo caso omiso a que las vacaciones se toman a partir de octubre y decidió excepción mediante, darse prontamente unos días de relax en la playa. Le deseamos pronta recuperación y que no le vuelva a suceder lo de sus vacaciones pasadas donde por culpa de la pandemia no pudo volver de Miami, quedándose varada mas días de los previstos, y teniendo que mover algunos hilos, que tramitaron su regreso.

Mateando la campaña

La pandemia y la situación económica han diezmado la intensidad de la campaña electoral y la atención de la gente. Los últimos sondeos indican que un gran porcentaje no sabe ni siquiera que este año hay elecciones, y menos que en agosto van a tener que ir a las urnas. Ni qué hablar de candidatos, aunque la mayoría sean conocidos por reincidentes. Todo indica que el 15 de ese mes, el “cuarto oscuro” será una tómbola, donde los votantes elegirán casi a ciegas y con desgano a los candidatos.

Es por eso que los candidatos han buscado algún atractivo que los instale aunque sea por unos minutos en la memoria de la gente. Es el caso del eterno candidato Javier David, que se cansó de abrir y cerrar puertas y ahora reparte mates con la inscripción «Gana Salta”.

Otra, candidata con menos años en la política pero con mucha mas presencia, es la concejal Ana Paula Benavidez, quien a su paso por el monumento a Güemes anduvo entregando unos termitos materos con el logo de su partido “Salta Independiente”. La incógnita es ¿cómo será el resultado electoral para ambos?¿Dulce o amargo?

¿Combatiendo? a las camarillas del poder

La candidata a diputada provincial de Política Obrera Violeta Gil anda medio confundida en cuanto a sus convicciones. Resulta ser que mientras en su papel de dirigente política arenga frases como “Tiembla la burguesía y los especuladores inmobiliarios”, o propone discutir entre trabajadores “cómo enfrentamos la catástrofe humanitaria de los Sáenz y los Fernández”.

Por otro lado, presta sus servicios profesionales al empresariado estado dependiente. Es así como en actitud sumisa, se la escucha repetir diariamente casi como con idolatría, alrededor de 100 veces el nombre de su patrón.

Lejos, muy lejos de las ideas del movimiento que representa y que indican que la premisa es combatir el capitalismo, pedir aumento de salarios ajustados mensualmente por encima de la inflación, o la efectivización y pase a planta permanente de todos los trabajadores, de empresas privadas y del Estado. Un tanto ambigua la candidata.

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