Pobladores de la Finca Cuchuy desde el 9 de agosto pasado que acampan en pedido de un elemento vital: agua potable.  La secretaría de Ambiente sigue sin dar respuestas también ante el avasallamiento de las topadoras.

Llevaban 10 días de acampe y finalmente llegaron a  un acuerdo.  El «acuerdo» ofrecido según informa el diario chiquito fue dar madera, motosierras y chapas. El secretario de Gobierno de Ballivián y también juez de paz, Oscar Alegre, fue quien finalmente consolidó ese «acercamiento» entre una empresa que paga cerca de 400 dólares por una hectárea de desmonte, y una comunidad a la que, casualmente, se le había restringido el acceso al agua. El acampe se levantó el viernes. El agua llegó recién el miércoles. El desmonte continuó.

Los  miembros de las comunidades entienden que el desmonte es pan de hoy (por el precario trabajo que genera), y hambre de mañana (por la eliminación de los recursos que les permiten vivir), esta vez se planteó un presente más crítico: sin agua en una comunidad que tiene al menos unos 20 niños.

Desde la agrupación ambientalista Greenpeace  también reclamaron  la presencia de las topadoras en la finca Cuchuy, Salta.

“Mientras escribimos este post y vos lo leés, las topadoras arrasan con miles de hectáreas de bosques nativos, protegidos por #LeydeBosques. Sólo en los últimos 2 meses se llevaron más de 6 mil.  ¿Qué vamos a hacer cuando Argentina ya no tenga bosques?  .Todos los argentinos tenemos que reclamarle a Juan Manuel Urtubey para impedir que esto siga pasando: www.greenpeace.org.ar/nodesmontes/index.php?fbfototopadora”.

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