Donde sale humo hay licencia

Los locros y los asados están a la vuelta de la esquina, producto de las disposiciones algo más permisivas por regiones, mientras en la generalidad del país se extiende el período de restricción. Permisos para reuniones familiares de hasta 10, hasta las 20 horas, se estrenan este fin de semana largo. En paralelo, un repaso al sentir ciudadano de coyuntura y también hacia mediano plazo.  Por: Federico Pérez. 

 

 

 

Casa Rosada anunció este fin de semana la extensión formal de la cuarentena por dos semanas más, una precaución que tendrá diversificación de acuerdo a la situación epidemiológica en cada distrito provincial. Esto quedó en claro, luego que el miércoles Mendoza habilitase reuniones familiares en fines de semana hasta con 10 personas, al igual que luego dispusieron en sentido idéntico el municipio bonaerense de Coronel Suárez y la provincia de Salta.

Ambas resoluciones –nacional y distritales- hicieron congeniar el momento actual de los humores registrados científicamente en las distintas capas y ubicaciones domiciliarias de los connacionales. Un sondeo realizado por la consultora Zuban-Córdoba resumió que el 89 % de los argentinos está de acuerdo con la extensión de las medidas preventivas hasta este domingo, pero a condición que vayan dándose reaperturas a resolver según el caso particular de cada actividad.

De acuerdo al estudio hecho por esta consultora, que tiene como figuras visibles a los consultores Gustavo Córdoba y Ana Paula Zuban los razonamientos en los que se asentaron estas consideraciones de los 1.200 entrevistados (el total de la muestra) fueron “desde que va a aumentar la desigualdad tras la pandemia, como también que las consecuencias económicas van a ser peor que las sanitarias”.

Una paradoja sólo aparente es que la inexorabilidad que aporta un respaldo del 96 % a la ponderación de preservar la salud pública, le corresponde una mayoría del 82 % que al mismo tiempo exige priorizar la economía del país. Esta es la vieja disyuntiva planteada en artículos anteriores, respecto a la condición no excluyente de cuidar la salud y también de la economía –a fin de preservar la sostenibilidad del sistema sanitario y evitar el colapso como en Chile- lo que ahora se pone en tensión, desde la segunda variable.

Claro que lo atendible que pueden ser los sondeos de opinión, en igual medida marcan el confín hasta donde llegar con las inferencias que se sacan del cúmulo de opiniones salidas de la ciudadanía. Justamente, Zuban-Córdoba incluyó como uno de los apartados de estos cuestionarios las suposiciones sobre el origen de la COVID-19.

En este último apartado un 48 % intuye que el virus fue el resultado de algún alumbramiento en laboratorios (lo que a su vez equivaldría a validar la hipótesis que también este núcleo científico cuenta con la vacuna); con mayor cautela el 13,3 % conjetura que surgió tras un accidente de laboratorio; en tanto que el 17,1 %, más permeable a las explicaciones de investigadores altamente especializados, estima que el coronavirus es el resultado de las condiciones generales y actuales del medio ambiente. Finalmente, los cautelosos eligieron no opinar sobre dicha cuestión y sumaron 20,9%.

 

Una cosa es una cosa    

 

Es por demás evidente que un rasgo es, desde el poder, llevarle el apunte a las demandas de necesidades objetivas que hay en la sociedad (aunque haya ejemplos cercanos en que ni siquiera esto es tenido en cuenta) y otro muy diferente la conducta gubernamental de bailotear al ritmo de las encuestas. Cuando las primeras se miran, las segundas se leen, pero las decisiones se adoptan de acuerdo a un cúmulo de conceptos estratégicos, hablamos de liderazgo.

Aún cuando haya cualquier intento de corrección, lo que dependiendo cómo se comunique puede contribuir a su legitimidad, ello corresponde a quien cuenta como líder. De una semana a la siguiente, el presidente Alberto Fernández pasó del intercambio de guiños hacia la gestión Rodríguez Larreta –en período de silencio y expectativa- a diversos encuentros con sus damnificados.

Los representantes de organizaciones villeras metropolitanas fueron los más reciente contertulios presidenciales y luego vinieron las visitas a distritos del Noroeste en los que anunció inversión pública, como en Tucumán y Santiago del Estero. Estas señales parecen marcar un viraje dispuesto desde Olivos, no sólo en dirección al macrismo, sino también al insinuar alguna modificación de las millonarias subvenciones asignadas a compañías con propietarios multimillonarios, como los Rocca, los Magnetto, los Noble, las Awada, entre otros.

El efecto provocado luego de nuestra nota “Prueba de laboratorio”, en la edición del pasado fin de semana, perdura hasta el que alumbra al aniversario 210° del Primer grito patrio de libertad. Cabe señalar que el Frente de Todos local lo asimiló con soda, y varios de sus representantes refrendaron con su respectivo accionar el planteo adelantado en aquel artículo, alusivo a sectores sondeados para eventuales coaliciones.

A diferencia del FdT nacional que en estas horas mantiene su estado en modo 22 a 25/05/1810, repartiéndose entre el crítica-o-llamado-de-atención-beneficia-al-macrismo, la demanda de los habitantes de la Patria (incluido en la fórmula que emiten los juramentados) y el mero ejercicio de la libertad de expresión ¿Alberto no era Mariano Moreno, sino más bien un Saavedra?

Uno de los voceros de estas posturas contrapuestas, el periodista Juan Alonso opinó este jueves en su cuenta en Twitter que “CFK eligió a Alberto no al PC chino. Alberto no es soviético ni stalinista”. Y contrastó que “en vez de plagar las redes de malestar, mejor lean o busquen una película. El onanismo está de moda. No sé. Una psicoanalista lacaniana, un atajo, una canción. Dejen de prender fuego sobre la hierba”.

Mientras el abogado Héctor Recalde, reivindicó como cuestión positiva “que desde el oficialismo podamos decir aquellas cosas que se pueden mejorar”. Además, el ex diputado nacional concluyó que a las anteriores “hay que decirlas”, puesto que “no hay tapabocas para la mente”. Y como para no esquivar la referencia a idéntica materia de debate que la señalada por Alonso, Recalde indicó la necesidad de  “encontrar una manera de regular que el dinero del Estado vaya a la cuenta de los trabajadores y no a los cargos gerenciales de las empresas”.

Menos o casi nada referenciada entre las dos posturas anteriores, la diputada porteña Myriam Bregman (Frente de Izquierda) sintetizó este jueves que las “empresas multinacionales piden que el Estado subsidie salarios, que los sindicatos firmen convenios a la baja y ellos ¿Qué ponen? Nada”. Como resultado, la dirigenta concluyó que “para implementar esta estafa, las multinacionales se amparan en la Resolución 408/2020 del Ministerio de Trabajo. Hay que derogarla”.

 

Casi en telepatía

 

Quienes recogieron el guante del planteo hecho por Bregman fueron los integrantes de la Asociación de Abogados Laboralistas. La entidad concluyó este miércoles que el Ministerio de Trabajo de la Nación “avaló una reducción generalizada de salarios”, al emitir la 408. El pronunciamiento de la AAL fulminó a este organismo por la objeción que tal posibilidad otorga a fin de establecer “condiciones laborales más perjudiciales para el trabajador y la trabajadora que las previstas en la ley o en su caso en el convenio colectivo de trabajo».

El agrupamiento abogadil advirtió que la actitud de la cartera laboral, y del propio gobierno nacional apuntan a “una grave vulneración al orden público laboral y a principios fundamentales del Derecho del Trabajo, como ser los principios de irrenunciabilidad y de la condición más beneficiosa”. Cuando no es dato menor que sendos principios están amparados por “el artículo 14 bis de la Constitución Nacional”.

Esto valió en casos como el del grupo Magnetto-Noble, cuya firma Cablevisión Holding registró ganancias por $ 2.770 millones en lo que va de 2020, el cual más de la mitad fue en cuarentena. Con $ 1.000 millones en tenencia de bonos de deuda, estas compañías distribuyeron ganancias en medio de la actual pandemia por $ 800 millones, a pesar de lo cual adeudan la mitad de retribución a sus empleados y su Radio Mitre recibió fondos de ANSES para el pago de remuneraciones.

Una comparación razonable es la que trazó en la semana el empresario PyME Leonardo Bilanski. El integrante de la agrupación Empresarios Nacionales por la productividad resumió que a la par de muchas pequeñas y medianas empresas que se encuentran al borde de la extinción, sin auxilio estatal, Techint percibió 10.000 programas de Asistencia al Trabajo y la Producción, cuando “es una empresa con sede en paraíso fiscal y que está entre las 500 más grandes de Argentina”.

El dirigente de ENAC explicó que el gobierno nacional no discriminó las compañías a las que otorgó estos ATP, lo que el sector PyME repudió de manera enérgica. “Asistir a Techint es equivalente a asistir a mil PyME que además están redistribuidas en el territorio de manera federal, por lo que se sostendría un poco el sistema económico interno, y no a empresas de un miserable que decide fugar dinero”, contrastó Bilanski en referencia a la firma de la familia Rocca. Para testear la temperatura que en pandemia se extiende entre los dirigentes del sector, concluyó que empresas de esta dimensión “no necesitan ni cualitativa, ni cuantitativamente una ayuda económica; ni en pandemia, ni en guerra”, el auxilio estatal.

 

 

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