Con cantos de amor y de fe, expresaron su furia contra los políticos a los que acusan de haber permitido que se saque una cruz durante la presentación de un libro.

Acabamos de volver al pasado. Muy al pasado. Ayer, frente a le legislatura, se realizó una protesta que debería haber sucedido en el medioevo, pero sucedió en pleno 2018: una horda de cristianos furibundos fue a la legislatura, con crucifijos en mano, para protestar porque la semana pasada se bajó una cruz para la presentación de un libro.

Entre cantos de amor y de fe, los nuevos cruzados de la salteñidad expresaron su indignación. Hasta un sacerdote participó de la protesta.

Llama la atención la dimensión que cobró el hecho, en parte por el Milagro y también por el aprovechamiento de algunos políticos que ya están pensando en las urnas de 2019.

Cargnello hablando de la “falta de hombría” de los legisladores; un diputado que tuvo que salir a recordarle que la legislatura es un espacio laico (que es como tener que salir a explicarle a alguien que ya no estamos en el medioevo), todo ha cobrado un matiz extraño, grotesco.

Hay que pasar el milagro.

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