A dos semanas de las legislativas, La Libertad Avanza parece quedarse sin tropa local y recurre a militantes porteños llegados en colectivo, con viáticos incluidos. En Salta, la «libertad» viene con pasaje pago y refrigerio.


El clima electoral en Salta empieza a tomar tintes surrealistas. Mientras los candidatos locales ensayan discursos sobre soberanía provincial, independencia política y otras causas nobles, La Libertad Avanza parece haber decidido que lo mejor para convencer a los salteños es… traer porteños. Sí, militantes de la capital federal, llegados en colectivos, con todo pago y una misión clara: repartir volantes y vender la épica libertaria en tierra gaucha.

Un vecino de Ciudad del Milagro fue testigo del desembarco. Entre charla y charla, los visitantes confesaron su itinerario: salieron de Buenos Aires, durmieron poco, comieron en la ruta y aterrizaron —figurativamente— en la capital salteña con la encomienda de “difundir las ideas de la libertad”. Lo curioso es que la libertad, al parecer, ahora incluye pasajes subsidiados y viáticos cubiertos.

Surge entonces la pregunta inevitable: ¿de dónde salió el dinero para tanto entusiasmo viajero? ¿Acaso la motosierra presupuestaria dejó un fondo especial para transporte de militantes? Algunos malpensados —que nunca faltan— sugieren que el déficit de libertarios locales obligó a importar recursos humanos ante la menguante militancia salteña, golpeada por los escándalos nacionales que van desde coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad hasta el narcoepisodio que salpica a José Luis Espert y al célebre Fred Machado.

El episodio no es aislado. Medios nacionales ya detectaron escenas similares en distintos puntos del país, donde varios asistentes a actos libertarios reconocieron haber cobrado por su entusiasmo. Tal vez no haya revolución sin presupuesto. O quizás, en tiempos de ajuste, la libertad también haya entrado en oferta: dos libertarios porteños por el precio de uno salteño.