El parador recibió un supuesto ataque en dirección opuesta al tráfico vehicular.

En medio del pandemónium por el alerta roja por la desnutrición en nuestra provincia y la escasez de fondos para asistirla, llegó otro llamado de atención desde la empresa SAETA que emparda y compite con los wichis: aportes de fondos estatales. De acuerdo al último comunicado oficial de esta empresa estatal, a última hora de este lunes se constataron destrozos en un parador ubicado en la intersección de avenidas Bélgica y Paraguay.
De acuerdo al material fotográfico aportado para certificar este aparente nuevo hecho vandálico, el sentido del piedrazo o garrotazo pudo haber provenido de una dirección contraria al tráfico vehicular (que canaliza el éxodo citadino, rumbo a zona sur de nuestra ciudad, aeropuerto o hacia el Valle de Lerma). Claro que esta vez es solamente uno, en lugar de los 23 paradores que a fines de 2018 denunció con destrozos la empresa SAETA, como paso previo a un abultado pedido de subsidios.

El alegato oficial

Según la versión de la empresa, en los hechos constatados este lunes “fue destrozado el transparente lateral del parador, que sirve para la difusión de información de carácter social”. Casi como una agencia de noticias estáticas, en la versión ofrecida por SAETA, antes que un elemento que resguarda al pasajero. Algo como para notar el hiperventilado “compromiso colectivo” con el que suele alacranear la entidad con abultadísimo presupuesto anual.
Ahí nomás, el comunicado oficial adjuntó este supuesto ataque al parador con lo que denominó como “atentados” a las terminales de autocarga de tarjetas (una de ellas, extremadamente llamativa, pues SAETA alegó que sucedió en la propia vereda de una comisaría de Limache), pedradas a una de las líneas con colectivos más vetustos de toda la ciudad (Alto Molino) y un extraño caso de un chofer amenazado con un martillo.
Si se le diese crédito a esta ristra de ataques, tal vez una de las hipótesis para investigar hecho por hecho podría ser una especie de bronca generalizada hacia la encargada del servicio de transporte masivo. En cuyo caso, habría que indagar los motivos por los que esto ocurre.