Se llevó adelante ayer la primera jornada de “Conflictos y estrategias en torno a la tierra y los recursos en el Chaco Semiárido”. Referentes de organizaciones de Salta, el país y la región enfatizaron que además de lo vinculado a la deforestación, hay que analizar la situación de hombres y mujeres que viven en las zonas deforestadas. 

La gacetilla difundida por los organizadores destacaron los temas abordados ayer en el encuentro que se realiza en el hotel Presidente de nuestra ciudad. “Los obstáculos que las familias campesinas e indígenas tienen para acceder al territorio, la presentación de casos emblemáticos en la justicia, la participación de jóvenes y mujeres en el acceso a la tierra, y la presentación de estudios regionales sobre deforestación, desarrollo y acceso a recursos en América Latina”, fueron los temas que se abordaron durante la tarde de ayer en el encuentro.

Al referirse a la deforestación y su impacto social, Carlos Reboratti del Consejo de Administración de Fundapaz dijo: “De los casi 18 millones de hectáreas de monte que había en los años 90, hasta 2011 se desmontaron 2 millones setecientas mil hectáreas. La provincia de Santiago del Estero perdió el 25% de sus bosques” y agregó que si se sigue este ritmo en 75 años en Santiago del Estero no va a quedar un solo árbol”. “No creo- agregó- que deberíamos hablar sólo del bosque, sino de la gente que vive en él”, destacó Riboratti.

Entre los casos expuestos la ex jueza de la Corte de Justicia de Salta, Cristina Garros Martínez, habló sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación presentado por comunidades indígenas y criollas que estableció la suspensión de los desmontes en Salta desde 2008 hasta 2011. Hizo hincapié en el hecho de que en los últimos tiempos se avanzó más en el derecho ambiental que en el indígena.

Por su parte, Camilo Galindo Marín, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), describió el proceso por el cual se llevó adelante el proceso de regularización de los Lotes 55 y 14 en Salta a través de la organización Lhaka Honhat.

José Paniagua,  de la organización Tierra Viva de Paraguay, expuso el caso de la comunidad Sawhoyamaxa, que llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, desde donde se condenó al estado paraguayo a devolver las tierras a la comunidad. Sin esperar la resolución del Estado paraguayo, la comunidad reocupó las tierras de donde se los había expulsado: más de 14 mil hectáreas ubicadas en una finca de 60 mil hectáreas en manos de una sola persona.

El desarraigo de los jóvenes por la falta de acceso a la tierra fue otro de los temas expuestos. Al respecto, Rita Borquez, de Procasur, precisó que debido a la demora en la herencia real de la tierra, la misma termina perteneciendo a mayores y adultos. “El joven menor de 30 años difícilmente logra heredar la tierra”, señaló y agregó que se suman otros problemas como la falta de acceso a créditos.

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