Luego de tres días de restricciones, las calles céntricas volvieron a verse colmadas en las inmediaciones de las entidades bancarias. Las aglomeraciones más importantes se dieron en Orán y Capital.

Las restricciones propias de la pandemia lograron lo que, hasta hace algunos días, era impensado para la mayoría de los salteños: la suspensión de la procesión del Milagro. Sin embargo, al día de hoy no hay operativo que logre resolver el dilema de la atención presencial en las entidades bancarias.

Tras tres días de confinamiento estricto, las calles de Orán y Capital volvieron a verse colmadas de gente, sobre todo en las inmediaciones de los bancos. La distancia social, en la mayoría de los casos, quedó sólo como una consigna.

Oran fue una romería de gente

El dato preocupante es que buena parte de los clientes de los bancos ubicados sobre calle España son personas mayores, es decir población de riesgo. En la sucursal del Banco Santiago del Estero, las filas interminables son una postal que se repite desde el inicio de la pandemia.

Cabe mencionar también que ninguna de las más de 20 mil sanciones o de los 7 mil comercios clausurados durante la pandemia corresponde a una entidad bancaria. La pregunta es: ¿Qué responsabilidad le cabe a los bancos por semejante aglomeración de gente? ¿Se multará alguna vez a una entidad por no disponer de operativos de atención responsables?

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