Durante años se repite que los chicos deberían alejarse de las pantallas, salir de casa, jugar al aire libre y recuperar las costumbres de otras épocas. En Metán, algunos parecen haber tomado el consejo con un entusiasmo preocupante. Según denunciaron vecinos del barrio El Crestón, grupos de niños y jóvenes utilizan gomeras para atacar a los loros que bajan a los patios en busca de alimento. El resultado de esta saludable desconexión digital: varias aves heridas y, según una vecina, tres loros muertos en una sola mañana.
La escena tiene algo de postal de una infancia supuestamente más auténtica: chicos afuera, contacto con la naturaleza, nísperos, gomeras y cero pantallas. El único detalle que arruina la nostalgia es que la naturaleza no parece estar disfrutando demasiado del encuentro. Uno de los loros fue encontrado gravemente herido y llevado a un veterinario, pero las lesiones eran tan severas que debió ser sacrificado para evitarle más sufrimiento.
La discusión sobre cuánto celular deben usar los chicos puede seguir, por supuesto. Pero quizá convenga incorporar una pequeña aclaración al manual de la vida sana: dejar el teléfono no significa agarrar una gomera. Los loros de Metán no necesitan que los chicos vuelvan a las costumbres de antes; necesitan que los chicos aprendan que una bandada de aves no es un videojuego con objetivos móviles




