A tres años del asesinato de Jimena Salas, todavía no hay certezas sobre los culpables del femicidio en Vaqueros. El hecho ocurrió en enero de 2017.

 

Salta, la provincia que ostenta los mayores índices de violencias hacia las mujeres sigue sin poder dilucidar uno de los femicidios más atroces de la provincia.

Hasta el momento existe un único detenido, Sergio Horacio Vargas, de 34 años, fue imputado de “homicidio triplemente calificado por ser cometido con alevosía y ensañamiento y por el precio o promesa remuneratoria, en calidad de partícipe secundario”.

La nueva investigación ordenada por el procurador Abel Cornejo desembocó también en la acusación al viudo Nicolás Cajal – casado nuevamente – por encubrimiento agravado.

Entre las razones para la grave imputación se encuentran: el cadáver entregado doce horas después del asesinato para ser cremado. La alarma del hogar desconectada. El cobro de un seguro tras la trágica muerte y la existencia de un maletín en la vivienda con dinero y drogas.

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Los “fiscales”

En mayo del año pasado también por decisión del procurador los fiscales Rodrigo Miralpeix y Pablo Paz fueron apartados de la causa. La primera disposición del entonces flamante procurador fue apartar a los dos fiscales que trabajaban en la investigación: Rodrigo Miralpeix y Pablo Paz.

En su lugar asumieron los fiscales Ramiro Ramos Ossorio y Pablo Rivero, ambos integrantes de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.

Otro testigo

Según la información difundida en las últimas horas por el portal Norte Social un hombre mayor, “socialmente conocido”, quien mantenía una relación amistosa con Jimena Salas, por medio de contactos se ofreció a contar intimidades y miedos de la víctima. Supuestamente relevantes. Pidió protección y secreto. El entonces fiscal Pablo Paz rechazó el aporte.

 

 

 

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