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Fondo Ciudadano, Zorko: teatro de Tartagal

Entrevista a Francisco Rivera y Silvia Zerda, miembros y productores de la compañía teatral Huayra de Tartagal, cuya obra infantil “Zorko, mi amigo espacial” salió beneficiada en la línea de producción del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural de Salta, y ya se proyecta para el mes de agosto.

Entre los proyectos seleccionados en el FCDC provenientes de Tartagal, todos son de diversas áreas: artesanía, equipamiento, formación y, en este caso es la producción de una obra original por compañía teatral. Más bien, la continuación de una obra cuyo antecedente consta de funciones en teatro, escuelas, y participación en la fiesta provincial de teatro (INT, 2024). ¿Cuándo surgió la idea de una segunda parte y por qué esa propuesta se le dio forma para un proyecto colectivo de gestión?

SZ: Estábamos haciendo Zorko 1 y ya estábamos pensando en una continuidad. Sobre todo, en ofrecer la posibilidad a que más chicos puedan verla: nosotros creemos que el acceso a la cultura es un derecho para los niños. Entonces, queremos brindarles la posibilidad de que eso se haga en el teatro, en un espacio tan lindo que hay en Tartagal y muchos chicos no lo conocen. Queríamos demostrar que pueden venir chicos de todo lugar y disfrutarlo. Así surgió Zorko 2. Nosotros subimos al escenario y vemos la alegría, la felicidad de los chicos, cómo se contagian los docentes, cómo participan. Y también le damos esa parte didáctica que tiene mucho que ver con las emociones. Ahora también ayudamos a los docentes para que ellos puedan salir con los estudiantes: una guía didáctica para que puedan trabajar antes, durante y después de ver la obra.

FR: Apenas estábamos haciendo y ni terminamos las funciones Zorko ya pensábamos en Zorko 2. Porque veíamos, claro, lo que al toque escribimos De hecho, muchas micro historias en cada que se pueden hacer en el teatro, porque es grandísimo todo el vasto universo. No imaginábamos el éxito: quisimos continuar con el proyecto porque vimos que el año pasado habían escuelas o maestras de grados particulares nos pedían más funciones y nosotros ya habíamos decidido finalizar la temporada. Por ejemplo, había niños de otros parajes que no conocían ni Tartagal: queremos que los niños de escuelas más alejadas puedan acceder a conocer el teatro y entre ellos disfrutar de una obra de teatro, en este caso infantil.

SZ: Vinieron escuelas de Tardagal, Aguaray, Salvador Maza, Tobantirenda, de Ballivián, gente del kilómetro de 17.

Esta es la pregunta que quiero hacer específicamente sobre el público: muchas de las compañías teatrales independientes de la región y eldepartamento San Martín decidieron ubicar sus producciones en el ámbito de la niñez apuntando al género infantojuvenil. ¿Cuáles son las consideraciones actuales a la hora de trabajar para ese público? Y, ¿por qué una obra teatral debería tener un mensaje o por qué tiene que tener una moraleja o cuáles son los estamentos escriturarios que atraviesan la cuestión de la enseñanza del didactismo por sobre el contenido?

SZ: Empezamos por el respeto a los niños. Tener en cuenta sus características, su etapa de desarrollo. Es más, la obra estaba planteada para niños de 10/11 años. Después fue una decisión de las escuelas traer desde el nivel inicial hasta séptimo, y hasta del secundario. Eso nos ayudó a hacer después del desmontaje. Una es esa, el respeto, el cuidado hacia los niños. Cuando ingresamos a las escuelas, entramos con autorización de la supervisora para comentarle nuestro proyecto. Trabajar con niños siempre fue muy serio. Y bueno, ahora le decía Francisco que tenemos que ir también formando estos niñitos que van a hacer el día de mañana público de obras de otras obras más grandes. Esperemos, claro.

FR: ¿Por qué el público infantil? Porque yo, cuando venían las obras de otro lado, venía a verla yo con mis sobrinos. Y no había nada de escenografía ni vestuario, y cobraban una millonada, y yo decía “acá el teatro local lo podemos hacer y producir mejor”. Te cuento la experiencia que tuvimos en la fiesta provincial del teatro. En el desmontaje te daban una devolución y la verdad que fue increíble lo que nos dijeron:desde cuestiones al momento de escribir. Por ejemplo, hay una parte donde la doctora mostraba un cuchillo. Entonces, si bien es un cuchillo de utilería, es un cuchillo y entonces nosotros después pensamos que era muy violento. O el hecho de que la villana tenga tacos, es ya algo… Después estuvo la cuestión del beso: nosotros no queríamos un beso de la boca porque la obra trata el amor desde otro lado.

Si la narración en clave de ciencia ficción denota la intertextualidad con otros relatos argentinos dentro del universo espacial, ¿cuáles son los principales recursos a los que echan la mano a la hora de escribir y representarlo en las tablas?

FR: Bueno, siempre tú vas a la fascinación por los extraterrestres: siempre pensaba por qué y qué es lo que ocurriría si un extraterrestre se encuentra con una humana, con una niña. Y a partir de ahí me surgió hablar sobre los sentimientos: ¿cómo un ser humano le enseña a alguien que no conoce nada de eso, qué es el amor, qué es el miedo, qué es el odio? Y esta obra, también, tiene muchas canciones infantiles: canciones que ya son parte del cancionero público argentino, porque yo también crecí con eso toda mi infancia.

¿Qué puede presentarse como lo más problemático a la hora de interpretar una creación teatral?, ¿qué es lo más caro y cuál es el problema que plantea crear y estrenar obra en el norte de Argentina?

FR: En la escenografía.

SZ: Sí, coincido. Tiene que ver con la dificultad de conseguir elementos o cosas que vos necesitas para la escenografía, o gente que te pueda hacer una escenografía: lo que también puede ser una fuente de trabajo porque se hace teatro y no tenemos ni quién pueda poner un biombo. Eso es lo que nos cuesta en estos momentos. No es lo mismo contratar a alguien que ornamenta fiestas. Por ejemplo, la nave ya queremos modificarla un poquito, pero despedirla: porque ya no vamos a hacer Zorko 3.

¿Cuál es el problema de que la accesibilidad y democratización del consumo cultural llegue tanto a los niños de comunidades más alejadas que mencionaban?

SZ: Esa misma preocupación está en nosotros: cuando hacemos proyectos siempre invitamos a todos nuestros colegas, y no vienen. Nosotros íbamos a ver, a apoyar, sobre todo a aprender de todos.

En esta era de la ignorancia artificial, ¿cuál fue el mejor método que vieron para conectar con el público? No hablo un vivo, ¿no?

FR: El boca boca. Porque, de hecho, nosotros fuimos personalmente a la mayoría de las escuelas y ninguna nos contestaba, y ya quedaban dos días para empezar con “Las escuelas van al teatro” y ahí escucharon los colegios privados, que nos llenaron esas semanas.


Porque en este caso se trata de una continuación, de apostar porla continuidad de una pieza autogestionada para concretar también su impacto comunitario, ¿cuáles son las principales motivaciones para que esto haya adquirido un proceso serio, y no solamente quedar como una foto aislada?

SZ: La principal motivación: los niños. Los niños. Son sus aplausos, sus sonrisas y participación para las que la obra está pensada. Para que ellos bailen, canten, griten, para que no nos dejen hablar, para que nos escuchen, que ellos pongan los tiempos. Y nosotros nos vamos adecuando: hay públicos que gritan más, otros nos escuchan más, participan y otros no. Y los que no participan es porque están asombrados.

¿Ya hay una fecha aproximada de cuándo se podrá llevar a cabo el estreno de esta nueva obra?

FR: Para el mes de agosto, que es el mes del niño. Tenemos como una fecha tentativa, porque primero hacemos como un estreno para el público en general y después empezamos con las escuelas. No pensamos en esta obra como una segunda o una continuación sino una obra que los que no vinieron antes, la entiendan igual. Obviamente tiene referencias de la primera, algunos diálogos, pero se entiende completamente.

¿Cuál es el estado de la escena teatral local que ustedes leen? ¿Alguna recomendación para culturas propuestas de gente que quisiera hacer algo así?

SZ: Que se animen, hay que animarse, hay que hacer lo que tengan ganas, nosotros estamos en estos momentos con los niños haciendo algo para ellos y siempre trabajando con el profesionalismo, porque nos consideramos profesionales y comprometidos cuando escribimos y con los actores que convocamos: es también el compromiso de ellos.

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