Esteban Bullrich: Un gesto que muchos políticos harían bien en copiar

 

En tiempos donde la política parece un concurso de resistencia al cargo, Esteban Bullrich hizo exactamente lo contrario: renunció al partido que ayudó a fundar porque sintió que ya no representaba sus principios. En una carta dirigida a Mauricio Macri, el exministro de Educación cuestionó que el PRO haya priorizado “la conveniencia política por sobre la responsabilidad ética”, especialmente por la protección brindada a Manuel Adorni. Más allá de las diferencias partidarias que cada uno pueda tener con Bullrich, su actitud deja una enseñanza poco frecuente en la política argentina: cuando un espacio deja de representar tus valores, también existe la opción de irse.

Bullrich, que dejó el Senado tras ser diagnosticado con ELA y desde entonces convirtió su lucha personal en un mensaje de integridad, sostuvo que ya no podía convivir con decisiones que chocaban con su conciencia. “El tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia”, escribió. Esa frase resume una manera de entender la función pública que parece haberse vuelto exótica: la de quienes consideran que los principios están por encima de los cargos, los sellos partidarios o la conveniencia electoral. Esa actitud demuestra honestidad, coherencia y una escala de valores que trasciende cualquier camiseta política.

Quizás, en una de esas, más de un legislador, intendente o funcionario salteño tome nota del ejemplo. Porque en Salta abundan los dirigentes que cambian de partido con la facilidad con la que cambian la foto de perfil, levantan la mano según sopla el viento y descubren nuevas convicciones cada vez que aparece una elección. Bullrich eligió perder un espacio antes que perder coherencia. No es un gesto común. Tal vez por eso llama tanto la atención. Y tal vez por eso debería ser la regla para quienes dicen representarnos, y no una excepción digna de destacarse.