Se completó la renovación legislativa, esta vez para cargos nacionales. Con algunas sorpresas el balance indica que los salteños jubilaron de la política a Juan Romero, Juan Urtubey, Sergio Leavy y Emiliano Estrada. La Libertad Avanza quiere ilusionarse con el poder en 2027, mientras que el saencismo no resigna su proyecto.
Las urnas develaron la decisión inapelable de los argentinos de seguir acompañando a Javier Milei en su derrotero económico, que para la gran mayoría se resume en baja inflación y previsibilidad para pagar las cuentas del hogar.
Poco interesaron las denuncias por corrupción de la cúpula libertaria y prevaleció la repugnancia por el pasado kirchnerista y la falta de competidores que les garantizaran algo distinto al abismo. Sergio Massa -quizás uno de los dirigentes más corruptos de estos 20 años-, junto a Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof espantaron a los ideológicamente compatibles, y determinaron al resto a concurrir a las urnas para evitar su regreso.
Hasta el menos instruido conoce las naturales consecuencias de la escalada del dólar como la suba inflacionaria y la devaluación. En estas décadas se ha comprobado que no hay mayor castigo político para el pobre que el fracaso económico que lo condena a que su sueldo se deprecie mes a mes, hasta que no alcance para lo mínimo. El pueblo fue sabio y cuidó el bolsillo.
La pelea local
Salta no escapó a la oleada violeta, pero los “leones” que esperaban la polarización con los “Kukas” terminaron peleando con una lista emergente, que fue traccionada por Gustavo Sáenz. Se repartieron las bancas, pero quedó la sensación de que LLA puede llegar a Grand Bourg si trabaja de manera inteligente y expande su visión y sus socios -algo que no hizo-. También, que el oficialismo provincial no fue derrotado en términos que le impidan recuperar terreno en estos dos años.
La falta de cuadros políticos de los libertarios salteños es alarmante. Por eso, a la inercia nacional que genera Javier Milei, apenas se le suman votos genuinamente locales. El resultado exitoso quizás sería más contundente si no fueran tan sectarios ni estuvieran dirigidos por mandamases autoritarios y gastados. Salvo Emilia Orozco -que es locuaz pero carece de alguna propuesta concreta- Alfredo Olmedo, Carlos Zapata, Julio Moreno -los más notorios- no encuentran apoyo ciudadano espontáneo y tienen alta imagen negativa. Son los que el vulgo denomina cariñosamente “piantavotos”.
Aun así, los leones demostraron fortaleza y triunfaron en el área metropolitana (Capital, Cerrillos, Rosario de Lerma, Chicoana, La Caldera) y las principales capitales (Orán, Tartagal, Metán, General Güemes). La distancia en el municipio más importante en la categoría senador nacional fue de más de 22 puntos porcentuales (aproximadamente 67.000 votos), y esto hace temblar al intendente Emiliano Durand, que ya padeció dos derrotas contundentes este año. La segunda paliza no puede adjudicársele solamente al alcalde, considerando que fue todo el aparato provincial en auxilio del principal bastión y también perdieron por afano.
El desconcierto y la necesidad de cambiar
En la provincia, como en todo el país, se notó que el trabajo de los intendentes es intenso cuando juegan el pellejo y decae en las campañas nacionales. Mientras algunos cazan brujas por resultados inesperados y desconocen el aluvión de Milei, otros prefieren reconocer el fenómeno y evitar quiebres con dirigentes, alcaldes y legisladores que serán necesarios para la batalla final que se dará en 2027.
En el medio, algunos de los que huelen sangre emigrarán del oficialismo y, probablemente, se conviertan en libertarios. La selva política siempre estuvo poblada de oportunistas y el apego al poder siempre es más fuerte que la lealtad a fuerzas que van en declive.
Está claro que el saencismo necesita oxigenarse, o refundarse, y que también debe responder a los pedidos de ajuste del gobierno nacional. Esto aunque los números hablen de que es una de las provincias que tuvo un bajo incremento de gastos y que puede jactarse de estar económicamente equilibrada.
Después de los festejos del domingo, el martes mismo se reunió el gabinete de ministros y se les pidió cortésmente que pusieran a disposición sus renuncias. La maniobra pone al desnudo la necesidad de dar respuesta al mensaje de las urnas, y fue acompañada con algunos pequeños adelantos. Según el diario del romerato van a mantener las carteras ministeriales pero achicarán la base de funcionarios de menor rango. La noticia ha puesto en alerta a secretarios y subsecretarios que en total suman más de cien, muchos de los cuales son ociosos.
Algunos, con muchos años en el cargo, sospechan que tienen el boleto picado desde hace meses. En los pasillos se habla de la salida de Ricardo Villada, hoy a cargo del Ministerio de Gobierno, o el aterrizaje de Gustavo Carrizo y Miguel Calabró en el área de minería y energía, pero no pasan de versiones.
Será suficiente un lavado de cara? O debe el primer mandatario introducir el bisturí hasta las entrañas del cuerpo estatal, como lo hizo Juan Romero en 1995 cuando echó a casi 5.000 empleados públicos? Estas enormidades, que no pasan por la cabeza de Sáenz, son las que desean los fanáticos que ven en el Estado corrupción indiscriminada. Para colmo, los más ácidos propulsores de estas ideas son menores de 30 años que pueblan casi la mitad del padrón electoral y para quienes no existen antídotos con la política convencional. Los dirigentes tradicionales se han mostrado incapaces para seducirlos.
Si, es evidente, que ha golpeado el primer reportaje de la electa senadora nacional Emilia Orozco, que apuntó directamente contra la superpoblación de empleados públicos y la dependencia judicial sin mencionar las manipulaciones de la Casa Rosada para insertar en la Corte Suprema de Justicia al corrupto juez Ariel Lijo.
Son muchos los que en las cámaras de senadores y diputados no van a trabajar, o los que no tienen qué hacer en el Grand Bourg y fuman sin parar en los pasillos. La planta política genera el malhumor social, aunque no es lo único que fastidia a los salteños y obliga a cambiar. El discurso del ajuste pega fuerte y será el caballo de batalla de la diputada rosarina con vistas a su candidatura a gobernadora en 2027 y tiñe de complicaciones los dos años que faltan.
Quiénes serán los invitados a opinar sobre este ajuste y reacomodamiento de responsabilidades del gobierno? Decidirá en soledad Gustavo Sáenz, o convocará a otros sectores o figuras políticas en una muestra de gestión compartida con aliados? Los Biella o Emiliano Durand serán consultados para aportar dirigentes o funcionarios?
Sueños rotos
Hablando del municipio Salta, tras dos años de una buena gestión que se concentra casi exclusivamente en la figura del intendente, no se descartan modificaciones en su gabinete con vistas a dos años exigentes, signados por la necesidad de recuperar apoyo ciudadano y ser competitivos frente a los libertarios que ya le pusieron nombre al principal candidato municipal: Roque Cornejo Avellaneda. Los más íntimos del bunker de la avenida Paraguay pensaban -y todavía piensan- a Durand como un posible sucesor de Sáenz en caso de que desista de un tercer mandato.
Otros municipios grandes también mostraron debilidades y estrellaron proyectos personales de grandeza. Los adoradores de Baltasar Lara Gros y Franco Hernández Berni, que perdieron en sus comarcas, ya saben que el sillón de gobernador no los espera, al menos en 2027. Otros que se medían la silla de Intendente como Omar Exeni o Ignacio Jarsún, a la luz de los resultados, comenzaron a recalcular su ruta política. Es que la euforia de los días anteriores al domingo hizo ilusionar a muchos, y el domingo los puso en su lugar. Como viene ocurriendo desde hace seis años, el proyecto de todos los oficialistas depende de lo que ordene Gustavo Sáenz.
No todo es incertidumbre en este período post-electoral. Hay algunas certezas y son las defunciones de dirigentes que tuvieron extraordinario protagonismo político en los últimos treinta años como Juan Romero, Juan Urtubey, Sergio Leavy. También la muerte prematura del polémico Emiliano Estrada. Que en paz descansen…




