En un informe del 19 de enero, la Oficina de Evaluación Independiente del Fondo Monetario Internacional, identificó una serie de posibles temas de evaluación para la gestión 2021-2022. 

Son nueve las propuestas de investigación entre las cuales está la “política de acceso excepcional”, en donde sobresale un “caso particularmente difícil como la Argentina”, según dice.
De acuerdo al criterio del organismo, este tipo de investigaciones sirven para “fortalecer la cultura de aprendizaje del FMI y la credibilidad externa. Como así también para “mejorar la habilidad del organismo para aprender lecciones de su propia experiencia”. El argentino pareciera ser un buen caso para no repetir errores. Menciona que la “política de acceso excepcional” a financiamiento fue introducida en 2002 para “proveer un marco para guiar las decisiones de otorgar préstamos a países miembros por montos que exceden a los límites normales, para cubrir desajustes particularmente grandes en la balanza de pagos». Esta línea especial define cuatro criterios para justificar el acceso al fondeo. Uno de ellos es que la deuda externa del país miembro tenga una alta probabilidad de ser sustentable, lo cual estaba claramente en duda en el caso de Argentina en 2018.
Los otros tres criterios para aprobar desembolsos extraordinarios tienen que ver con la fuerte necesidad del país para equilibrar su balanza de pagos, la posibilidad cercana del país de volver a los mercados internacionales de crédito privado y el compromiso para implementar un programa económico del FMI.
Y fue justamente la aplicación del ultimo punto del programa del Fondo lo que mandó a la economía argentina a abismo, durante el gobierno de Macri.
Desde 2002, el FMI aprobó 21 acuerdos con acceso excepcional a financiamiento, una cuarta parte de todos los acuerdos celebrados con países miembros.
En 2016, el FMI modificó el criterio de sustentabilidad de la deuda y determinó que para los países que no llegan a la sustentabilidad de la deuda con “alta probabilidad” sería necesario una reestructuración previa al préstamo.
Desde aquel momento, solo 3 préstamos de acceso especial fueron aprobados: Argentina (2018), Ecuador y Egipto (2020), en medio de la crisis de la pandemia.
El organismo se refirió a la situación argentina. «En diciembre de 2015, un nuevo gobierno argentino liberó rápidamente las restricciones a los movimientos de capitales. El staff no tuvo mucha chance de alertar antes de las medidas, pero los documentos internos tampoco advirtieron estas preocupaciones y estas cuestiones no aparecieron en las consultas del Artículo IV de 2016 y 2017, incluso cuando el país experimentó una salida muy fuerte de capitales y un freno en el endeudamiento  de corto plazo. El staff del Fondo podría haber sido más enérgico en alertar sobre los riesgos involucrados en la eliminación rápida de las restricciones del movimiento de capitales y sobre la necesidad de fortalecer el marco macroeconómico para que sea consistente con una cuenta capital abierta», dice el informe.

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