Las fotos que recorrieron el país del funeral de la niña wichí que fue asesinada produjo la indignación generalizada.

El martes despidieron los restos de Julia Pamela Flores, la nena de la comunidad wichí que hallaron muerta al norte de Salta. El cuerpo reposaba sobre un ataúd precario que estaba apoyado en dos sillas y una carpa improvisada que cubría todo ante la amenaza de lluvia.

Estuvieron presentes todos los miembros de la Misión Kilómetro 2 y se acercaron desde otras misiones aledañas. Los restos fueron sepultados en el cementerio de la comunidad.

Las fotos de las condiciones en las que habitan pobladores de la comunidad Pluma de pato recorrieron el país y fue alta la indignación, pues la familia no sólo exige que todos los responsables del asesinato de la niña sean encontrados sino que además denunciaron la desprotección total hacia las comunidades del norte provincial que no cuentan con los mínimos servicios básicos.

Por el femicidio de la niña se encuentra detenido un menor señalaron fuentes judiciales, pero desde la comunidad denuncian que son más los responsables y alertaron que desde hace tiempo la droga ya se encuentra instalada en la zona.

Otro femicidio en las comunidades también alerta sobre qué ayuda o contención brinda el Ministerio de las Mujeres conducido por Elizabeth Alcorta a las zonas más periféricas del país. Un Ministerio al que se destina miles de pesos y no puede siquiera ayudar a la familia a costear un velatorio. Un Ministerio que ni siquiera llega cuando las mujeres y niñas ya están muertas.

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