El defensor de los hermanos Carlos y Adrián Saavedra, Marcelo Arancibia, solicitó la absolución lisa y llana al considerar que no existen en grado de certeza absoluta elementos, testimonios ni pruebas que los coloquen ese día en la zona del crimen.
En su alegato destacó el cambio de la Unidad Fiscal sobre la participación de los hermanos en el crimen. La fiscalía solicitó la elevación a juicio señalando a los hermanos como “coautores” pero en alegatos los acusó como participes necesarios. La querella adhirió a este pedido, y subsidiariamente, los acusó por robo calificado, según consignó Salta 12.
En ese marco, el defensor recordó que en el primer juicio la fiscalía pidió que el vendedor de sandalias Sergio Vargas fuera condenado a 12 años por como partícipe secundario del asesinato y Cajal Gauffín, a cinco años, por encubrimiento. Ambos fueron absueltos en ese proceso y esa línea investigativa quedó cerrada.
Asimismo, Marcelo Arancibia criticó la investigación policial que llevó a señalar a la familia Saavedra como sospechosa. Esta investigación estuvo encabezada por el oficial Manuel Colque: “Veía muy endeble que un oficial auxiliar sea el protagonista vedette de esta investigación compleja, pero había que aceptarlo, después veremos los resultados”, señaló y agregó: “Resulta importante determinar quién los introduce a la familia Saavedra y por qué están acá”. En ese sentido recordó que el oficial que investigó a grupos delictivos en la zona norte testificó que llegaron a los Saavedra “por datos de testigos de identidad reservada”.
A continuación, el defensor repasó las declaraciones que brindaron en 2017 las vecinas de Jimena Salas y que fueron tomadas por la Unidad Fiscal para inculpar a los hermanos Saavedra.
Señaló que según los testimonios de personas cercanas, Salas era sumamente precavida y cuidadosa de las llaves de ingreso a su propiedad. “Cómo explicamos (entonces) que Jimena Salas haya introducido a un extraño cuando tomaba todas las precauciones y más aún que deje a una hija con una persona extraña”, planteó. Una testigo que vivía enfrente de Salas contó que ese mediodía del crimen, Jimena se cruzó a su casa con la perrita en un brazo y una de sus hijas preguntándole si era su perrita. La otra nena, melliza, había quedado en la casa. La vecina dijo que ante su respuesta negativa, Jimena le comentó que iba a regresar a su casa porque el chico (que andaba con ese perro) estaba esperándola.
El defensor agregó que una de las hijas de Jimena Salas dijo al declarar en Cámara Gesell que el hombre la llamó por su nombre, por lo que la conocía previamente.
“El muchacho que estaba en la casa de Jimena Salas no era Javier”, aseguró Arancibia. Y restó importancia a algunos elementos que coinciden con los de Javier: “No estamos investigando lente, cintos, mochila sino la persona”.
Respecto al pedido de contraprueba de adn, el defensor aclaró que no puso «en tela de juicio la idoneidad profesional» de la perita del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), sino que pidió que se haga una contraprueba por un posible error. “Mi pretensión era que de las muestras originales las sometamos a la contraprueba”, sostuvo.
Respecto a la perrita caniche toy que para la acusación fue utilizada como ardid, el defensor señaló que los peritos del CIF no pudieron determinar que el animal que aparece en las fotos tomadas por Jimena Salas y el que se ve en fotografías hechas por otra testigo días antes fuera el mismo: “No admite resultados categóricos, dijeron”, recordó. “Estamos ante diferencias claras, estamos en presencia de tres ejemplares distintos”, manifestó mostrando las fotos tomadas por Salas, las de la testigo y las de la caniche de Saavedra.
Respecto a la participación de los otros dos hermanos, el defensor refutó el argumento fiscal que señala que utilizaron mancomunadamente los vehículos y realizó una pregunta retórica: “¿De dónde sale la convergencia intencional. Quién los vio a mis asistidos merodeando días antes, durante o posteriormente por el sector?”.
Luego de los alegatos el Tribunal integrado por los jueces José Luis Riera y Maximiliano Troyano y la jueza Mónica Faber dispuso un cuarto intermedio hasta hoy, cuando se escucharán las réplicas y dúplicas y luego se conocerá el veredicto.




