Planta de reciclaje fuera de servicio y residuos acumulados a cielo abierto

El vertedero intermunicipal que comparten los municipios de Cafayate, Animaná y San Carlos atraviesa una situación crítica luego de que la planta de reciclaje quedara fuera de servicio por la rotura de equipos esenciales para el tratamiento de residuos.

Según informaron fuentes vinculadas al predio y trabajadores del lugar, la cinta transportadora y la prensa compactadora, fundamentales para la clasificación y procesamiento de los desechos, sufrieron desperfectos que paralizaron completamente la operatoria. Como consecuencia, las toneladas de residuos que ingresan diariamente son depositadas de manera directa sobre sectores del lote sin ningún tipo de tratamiento previo.

La interrupción del sistema de reciclaje provocó una acumulación creciente de plásticos, residuos orgánicos en descomposición y materiales potencialmente peligrosos a cielo abierto. De acuerdo con las denuncias realizadas por trabajadores y especialistas, los residuos permanecen sin cobertura de tierra ni sistemas de impermeabilización adecuados para evitar la filtración de líquidos contaminantes.


Un problema ambiental que ya había sido advertido

La situación actual profundiza observaciones realizadas anteriormente por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), cuyos peritos habían detectado contaminación activa en el predio, disposición desordenada de residuos, emisión de gases contaminantes y riesgos para las napas freáticas de la región.

Tras aquellas advertencias, las autoridades habían anunciado la ejecución de un alambrado perimetral como una de las medidas correctivas. Sin embargo, distintos sectores sostienen que esa obra no modificó los problemas estructurales del sistema de gestión de residuos.


Riesgos para la salud y el ambiente

Especialistas consultados advierten que el colapso operativo del vertedero genera al menos tres consecuencias directas.

La primera está relacionada con la contaminación del aire. Los incendios internos y subterráneos que suelen producirse en este tipo de basurales liberan humo cargado de sustancias tóxicas, entre ellas dioxinas y furanos, que afectan tanto a los vecinos de las zonas cercanas como a los trabajadores que desarrollan tareas en el lugar sin condiciones adecuadas de protección.

El segundo riesgo está vinculado al recurso hídrico. La ausencia de geomembranas aislantes y sistemas de contención favorece que los lixiviados y líquidos residuales se infiltren en el suelo y alcancen cuencas de agua utilizadas para consumo humano y actividades productivas.

Por último, se señala un impacto social creciente. Recuperadores urbanos continúan trabajando entre montañas de residuos y escombros, expuestos a enfermedades, accidentes y condiciones laborales precarias debido a la falta de mantenimiento e inversión en infraestructura.


Reclamos por inversiones y planificación

El vertedero recibe residuos provenientes de Cafayate, Animaná y San Carlos. Desde organizaciones ambientalistas y trabajadores del predio sostienen que la falta de presupuesto, las dificultades de gestión del consorcio intermunicipal y la postergación de inversiones terminaron convirtiendo al proyecto concebido para el saneamiento ambiental en uno de los principales focos de contaminación de los Valles Calchaquíes.

En ese contexto, el licenciado Claudio Almada cuestionó la respuesta de las autoridades frente a la problemática. A su entender, mientras funcionarios participan de actividades oficiales vinculadas al Día Mundial del Medio Ambiente, el basural continúa expandiéndose sin soluciones de fondo.

«Responder con promesas a un problema que requiere ingeniería, presupuesto y decisión política ya no es una muestra de ineficiencia, sino una irresponsabilidad que compromete el futuro ambiental de toda la región», sostuvo el especialista.