POR MARTÍN MIGUEL GÜEMES ARRUABARRENA



Es curioso o mejor dicho sintomático que, a mediados del Siglo XXI, tengamos que unir democracia con republica para explicar la vida pública de un porteño nacional. De un Presidente que abrió al pueblo una gran puerta de avance, de gobierno propio. Para los anarquistas socialistas fue un oligarca, un hombre del antiguo régimen, un aristócrata que por estilo, no era popular. Los anarquistas libertarios lo identifican: como conservador socialista, como populista. Afirmamos, que fue un liberal argentino. Y nuevamente debo unir, por lo revelador: liberal con argentino para definir su pensamiento, su acción. Es que en nuestro país, los demócratas no son republicanos y los republicanos no son democráticos. La democracia (legitimidad de origen), y la república (legitimidad de ejercicio), implica: la división de poderes, el control de los actos de gobierno, la publicidad de los mismos, la libertad de prensa, el respeto a la opinión pública, en suma la alternancia en el Poder, y la tolerancia en reciprocidad. Los Presidentes denominados neoliberales y/o anarquistas libertarios ¿son liberales argentinos? No me refiero al hecho del nacimiento, de la ciudadanía, sino de la defensa del interés nacional, del patrimonio público ¿Lo defendieron, y defienden, en pro del bien común? ¿Aceptan críticas, otros puntos de vista? ¿Participaron en dictaduras que dispusieron de vidas, haciendas y del erario público? Conteste Ud. lector a mis preguntas y sabrá a que me refiero, al contraponer: autoritarismo libertario, a liberal argentino. A nuestro criterio, que por cierto no es definitivo: Sáenz Peña inicia una línea sucesoria que continúa Marcelo T. De Alvear en la década del 20, Arturo Frondizi en la década del 60 (Siglo XX…) su testamento, fue motorizar la democracia, la república y el federalismo. La integración y el desarrollo. Estas tentativas liberales, nacionales, siguen siendo una materia pendiente, de nuestra evolución política y social. Dejo entre paréntesis, para un futuro análisis, el inter regno de Yrigoyen y de Perón; el análisis del movimiento nacional, de la causa Yrigoyenista contra el régimen y del llamado bonapartismo peronista, contracara de la llamada Década Infame (1930 /1943). Como movimientos culturales y sociales reaccionarios de situaciones de injusticia, son más complejos que la necesidad de formas para encauzar la vida política. Sin desconocer que, la institución trasciende al tiempo. Que la comunidad organizada debe ser una meta cierta. Volvamos a nuestro punto de vista, sobre un liberalismo posible (ni anarquista libertario, ni anarquista socialista). Al Presidente Roque Sáenz Peña, a su vida, su drama, su tiempo… Paul Groussac en su ameno, mordaz, y testimonial memoria: “Los que pasaban” nos dice: “(…) Roque Sáenz Peña nació en Bs. As., de antigua familia porteña, el 19 de Marzo de 1851. Después de cursar estudios preparatorios en la Universidad, se matriculó, en febrero de 1870, en la Facultad de Derecho”. Su tesis jurídica fue la “Condición Jurídica del expósito”. Hasta aquí, el francés Paul Groussac… Es interesante, realizar observaciones a la necesidad psicológica que impulsa a los hombres públicos a estudiar determinadas carreras, y elegir su tesis doctoral. ¿Qué impulsa a este porteño cabal, de acomodada posición social y económica, a estudiar la situación del desamparado, del abandonado? ¡Puesto afuera! ¿Sin custodia, ni amparo?

Roca, y otra de sus zorrerías políticas

No es el objetivo de este artículo, detallar la actuación de Roque Sáenz Peña ante la revolución Mitrista de 1874, o su desempeño como diputado en la legislatura de Bs. As (1876), en la cual llega a ser Presidente (1877); en esos años “por rara coincidencia” era Presidente del Senado su padre: Luis Sáenz Peña, futuro Presidente de la Nación.

La zorrería de Roca al impulsar la candidatura de su padre, no por conocida podemos no contarla, dado que pinta a Roque en su calidad humana. Al terminar su segunda presidencia Roca, se perfilaba como una candidatura opositora a su acción de Gobierno, la figura joven de Roque Sáenz Peña. Con posibilidades de triunfo y de gestar un cambio prematuro al entender de los notables del unicato gobernante. Roca impulsó entonces como candidato a Luis Sáenz Peña, al padre, ante esta situación el hijo tuvo que renunciar a su candidatura presidencial. Eran otros tiempos… de paternalismo patrimonialista, de respeto, y consecuencias filiales.

La política Internacional del Pacífico

Roque Sáenz Peña tuvo una destacada y voluntaria actuación en la Guerra del Pacífico (1879), su voluntad americanista, a la cual se sumó: “(…) una crisis de su alma apasionada le arrojó al Pacífico, donde acababa de estallar el conflicto entre Chile, el Perú y Bolivia… Lucía Gálvez, en su libro: “Historias de amor de la historia argentina” descubre la pasión que lo llevó a buscar una muerte heroica. Se enamoró, sin saberlo, de su media hermana. Su padre (católico confeso), al revelarle su secreto, frustró su pasión casamentera… “(…) Alistado Sáenz Peña en las filas peruanas, el gobierno le reconoció en su grado de Teniente Coronel, nombrándole comandante del batallón de Iquique.”. No abundaremos en detalles sobre su participación en la batalla de Dolores, en la batalla de Tarapacá y en la defensa del morro de Arica. “(…) Herido y ya prisionero, Sáenz Peña fue arrancado a la soldadesca chilena, que le iba a ultimar, por el Comandante Suffer…”. En estas vicisitudes, sobrellevadas como consecuencia de su actuación, conoce al Dr. Indalecio Gómez (su futuro Ministro del Interior). Don Indalecio, Cónsul en Iquique, ayuda al compatriota prisionero, y juntos se salvan de ser fusilados. Allí nace una amistad entrañable, que se proyectará en el tiempo. Por su heroísmo en la guerra, las autoridades peruanas lo designan General del Perú, tal como fuera el Libertador Gral. José de San Martín, Protector del Perú. Sáenz Peña es el único Presidente argentino, que tomando las armas, voluntariamente siguió los rastros perdidos, los sueños olvidados de la Patria Suramericana. Ejerció la diplomacia con pericia de estadista consumado. Miguel Ángel Carcano (quien también fue destacado diplomático) en su obra: “El Estilo de vida argentino” expresa: “(…) Tuve el privilegio de conocer a Sáenz Peña en París durante su embajada en Roma (1906). Visitaba con frecuencia a mi padre (Ramón Carcano).”. Lo define, como: “(…) una inteligencia regida por el convencimiento y subordinada a un propósito moral”. El ilustre cordobés afirma, que “(…) Una biografía de Sáenz Peña no podrá escribirse hasta no disponer de mayores informaciones sobre su vida y su obra. No basta consultar los archivos oficiales y los diarios de la época; se requiere conocer los archivos extranjeros, las cartas a sus amigos y contemporáneos para penetrar en la intimidad de su pensamiento”. Su posición sanmartiniana, es confirmada como Presidente de nuestra Nación (1910 /1914). El descubrimiento del petróleo, la creación de una Dirección Nacional protectora del recurso (anticipando la creación de YPF, por el Gral. Enrique Mosconi), la creación de la Fuerza Aérea (por el General Gregorio Vélez) y el desarrollo de la aviación civil (por Jorge Newbery), son hitos esenciales de sus realizaciones nacionales. Expresa con certeza–Carcáno – “(…) Su arraigado nacionalismo y la confianza en la iniciativa individual para desarrollar el progreso del país, lo definen como a un hombre de ideas liberales, representativo de la generación que gobernó el país desde la mitad del Siglo XIX.”. Roque Sáenz Peña murió el 9 de agosto de 1914. Paul Groussac, expresa: “(…) Sin duda fue profundo y sincero el sentimiento del pueblo argentino ante la desaparición de uno de sus más nobles hijos… “. ¡La noble igualdad, de nuestro himno nacional! Con el que se iba, reconocían los ciudadanos, que la nación Argentina no se apartaría de su camino histórico, ni él consentiría en que descendiera del puesto eminente que sus gloriosas tradiciones y sus progresos recientes le habían señalado en el mundo contemporáneo. ¡Quiera el Pueblo, votar bien!