La Cámara baja aprobó por cuarta vez la extensión de la emergencia por un año y giró el proyecto al Senado. La Libertad Avanza acompañó la iniciativa con críticas y Gauffín fue el único voto en contra.

 

Tras un extenso debate, la Cámara de Diputados de Salta dio media sanción a la prórroga por un año de la emergencia hídrica provincial. Se trata de la cuarta renovación desde que la medida fue establecida en 2022, en medio de una crisis por la falta de agua potable, especialmente en el norte salteño. Ahora, al problema de la escasez se suma la posibilidad de inundaciones por los efectos del fenómeno de El Niño. La iniciativa fue girada al Senado para su tratamiento.

El diputado Gastón Galíndez (Todos por Salta), miembro informante, recordó que la emergencia vigente vence el próximo 2 de diciembre y defendió la necesidad de extender las herramientas de intervención estatal. Entre los oficialistas, Laura Cartuccia sostuvo que actualmente se ejecutan 2.973 obras y mencionó un plan de 91 intervenciones para Capital, con una inversión estimada de 1.226 millones de dólares. También cuestionó que Salta haya quedado afuera de los fondos nacionales previstos para afrontar los efectos de El Niño, pese a contar con 37 cuencas urbanas de peligrosidad alta o muy alta.

La Libertad Avanza cuestionó la renovación, aunque finalmente acompañó el proyecto. “Para que no tengan la excusa de decir que no les dimos las herramientas”, justificó Franco Lastra. El legislador advirtió que la provincia lleva varios años sin resolver el problema de fondo y recordó que ya había anticipado una nueva prórroga durante el debate del año pasado. “La gente no tiene asegurada ni siquiera la provisión de agua para el consumo diario. No podemos vivir de emergencia”, sostuvo, antes de reclamar un cambio en la política hídrica.

En la misma línea, María Elena Davids (LLA) cuestionó la acumulación de emergencias en la provincia: “Sabemos que las emergencias son para impedir el control legislativo”, señaló.

María Victoria Cayo, por su parte, consideró que “renovar la emergencia año tras año es la prueba más contundente del fracaso de la política hídrica”. Aclaró que acompañaría la iniciativa por sus vecinos y no por el Gobierno. Fernanda Domínguez también pidió transparencia y reclamó información precisa sobre los recursos utilizados y los resultados obtenidos.

El rechazo más contundente llegó de José Gauffín, del Partido de la Reconquista, quien fue el único diputado que votó en contra. Si bien recordó que había apoyado la ley original, cuestionó la sucesión de prórrogas y la falta de informes sobre las acciones realizadas. “No se puede mantener una ley de emergencia en forma indefinida”, afirmó. También sostuvo que estas normas “relajan los controles” y criticó la falta de información oficial: “Este gobierno tiene esta vocación de oscurantismo”. Para el legislador, los procedimientos para actuar ante una emergencia ya están contemplados en otras normas y no justifican una extensión permanente.

Desde los departamentos del norte, los diputados defendieron la continuidad de la herramienta por la situación que atraviesan sus comunidades. El radical Matías Monteagudo sostuvo que “la emergencia hace que el Estado esté doblemente presente” e invitó a sus pares a conocer la realidad de la región.

Por su parte, Rogelio Segundo (Todos por Salta), representante de Rivadavia, advirtió que queda apenas un mes para ejecutar obras de defensa sobre los ríos Bermejo y Pilcomayo antes de las crecidas. “A los diputados libertarios les digo: ustedes no ven ni la esquina, se niegan a acompañar a la gente”, cuestionó.