Aparece como trascendente la figura del fallecido jefe de la Brigada de Investigaciones, Néstor Piccolo. Se profundiza la imagen de las pruebas plantadas y los abogados de la familia comienzan a ser observados.(Maximiliano Rodríguez)

Los acusados son ingresados a la sala a las 9.41. Luego entran los jueces Angel Longarte, Bernardo Ruiz y Hector Pucheta. Los dos primeros con sobrios trajes grises. El tercero viste de impecable azul oscuro. Los magistrados -opinión fiscal mediante- incorporaron al debate las fotos propuestas por la defensa de Santos Clemente Vera y que habrían sido tomadas por la cámara de Houria Moumni en las jornadas previas al 15 de julio de 2011. Otra muestra más de profesionalismo y corrección, por parte de un tribunal que en estas primeras ocho jornadas mostró imparcialidad y experiencia. En el octavo día de juicio oral se empezaron a ver diferencias entre los familiares de las víctimas respecto a su representación legal en este juicio. La  actitud de los abogados de la querella es la observada. Hasta esta etapa del debate acompañaron de buen gusto la dirección impuesta por la instrucción de Martín Pérez.

Entre algunos periodistas presentes se especula que parte de los familiares no estarían nada conformes con el accionar de los abogados de la querella, los doctores Federico Rodríguez Spuch y Nicolás Ortíz. Si bien estas víctimas sobrevivientes evitaron hablar del tema con extraños, la versión más fuerte marca Jean Michel Bouvier, papá de Cassandre, es quien no estaría del todo convencido con la dirección de los acontecimientos y puntualmente sobre la representación legal de las familias. Lo que perciben todos los presentes parece comenzar a ser observado por sus propios clientes.

La comodidad que tienen los letrados con la instrucción de Martin Pérez es tan evidente, que a esta altura del juicio oral comienzan a surgir muchas preguntas sobre la visión que tienen del proceso los dos abogados. Tal vez estas preguntas y dudas de la familia debieron surgir mucho antes. Quizás a finales de 2011, cuando el estudio jurídico porteño Durrieu -que posee la representación original en Argentina de las familias Bouvier y Moumni – contrató al Dr. Horacio Aguilar, como el abogado querellante en Salta que actuó durante toda la investigación. Es de conocimiento público que Aguilar fue una persona directamente vinculada con el poder político provincial más encumbrado. El mismo poder que condecoró a los policías del caso y al entonces juez Pérez, cuando aún los detenidos no estaban siquiera procesados. Originalmente Durrieu y asociados contactó a Horacio Aguilar a través de un abogado salteño que se desempeña en ese reconocido estudio jurídico. El salteño del estudio Durrieu que “conocía” a Horacio Aguilar no sería otro que el Dr. Guillermo Arias, quien posee –entre otros logros- un posgrado en Derecho Penal en la Universidad Austral (2006/2007). La casa de altos estudios del Opus Dei, que casualmente aportó a Salta de buena parte su dirigencia política. Este vínculo católico y ultraconservador fue largamente tratado por el semanario Cuarto Poder a fines de 2013. Horacio Aguilar, quien fuera asesor del gobernador Juan Manuel Urtubey, dejó la querella cuando el expediente fue elevado a juicio oral. Su trabajo estaba terminado. Así fueron contratados por Durrieu los abogados Rodríguez Spuch y Ortíz, quienes -al igual que Aguilar- poseen  antecedentes en la Justicia Federal salteña. El acompañamiento a Martín Pérez sin discusión que hizo el abogado querellante durante toda la instrucción es parte de lo que se hace sentir.

Es evidente que el poder político en 2011, más apurado por cerrar el caso que en encontrar la verdad, contó durante toda esa investigación con un alfil muy bien ubicado. La presencia de Horacio Aguilar como abogado querellante durante toda esa etapa de instrucción del caso fue el comienzo de lo que ahora parecen cargar ante los familiares los penalistas Rodríguez Spuch y Ortíz. Sin embargo, la representación letrada de las víctimas comenzó a ser observada por las familias de Cassandre y Houria, aunque no se lo expresaron a la prensa abiertamente. De esta forma empezó el día ocho de juicio oral.

 Plomo real

El sargento Andrés Torrejón, declaró apenas cinco minutos ante el tribunal de la Sala II. El suboficial participó de las autopsias a las turistas asesinadas y concretamente realizó el acta de secuestro del proyectil que le diera muerte a Cassandre Bouvier. Ese plomo fue extraído en el estudio post mortem. El policía recibió como secuestro el proyectil, y realizó el informe final sobre las autopsias.

Parada de omnibus

La declaración del sargento ayudante Néstor Chilo sirvió para ratificar el modo investigativo que tuvo la Brigada de Investigaciones en julio y agosto de 2011, cuando el Secretario de Seguridad era Aldo Saravia y el ministro del área Pablo Kosiner . Chilo por entonces prestaba servicios en la división Delitos contra la propiedad (Robos y Hurtos).

El policía fue uno de los que tomó declaración a Paola Gutiérrez, la testigo original que imputó a Daniel Vilte por sospechas personales y enemistad previa de ella con el acusado. La entrevista con Paola Gutiérrez que desencadenó en la detención de Vilte, luego procesado y juzgado por doble homicidio, se realizó en una parada de colectivos de manera muy informal. Se trató de una testigo tomada al azar por los oficiales de la Brigada de Investigaciones. Si la chica acusaba a otra persona –como lo hizo con su tío Francisco Tejada- quizás se hubiera llegado a la figura de otros acusados.

 Acusación

El cabo Claudio Ferraroti fue parte de la comisión de la Brigada de Investigaciones que hizo las primeras averiguaciones y que llegó a la detención de Daniel Vilte. Este policía investigó la actividad de las turistas días previos a ser vistas por última vez, el 15 de julio de 2011. El cabo de policía estuvo en la parada de colectivos donde fue entrevistada Paola Gutiérrez, y por medio de la cual surge el nombre de Daniel Vilte. En esa declaración donde Gutiérrez acusa a Vilte por querer vender un arma la testigo también creyó haber visto a una de las chicas asesinadas. La policía le mostró las fotografías de las víctimas y ella recordó tal vez haberlas visto. Increíblemente ese fue un testimonio clave para el juez que dictó los procesamientos de Lasi, Vera y Vilte. Un testimonio tomado al azar a una mujer en una parada de colectivos, donde acusó a dos personas por enemistad. Uno de esos dos acusados, su tío, fue brutalmente torturado por la policía. El otro acusado es Daniel Vilte.

Vestido y en la cama

La detención de Gustavo Lasi se produjo en la mañana del 6 de agosto de 2011. El suboficial principal Favio José Guitián prestó declaración testimonial ante el tribunal en la octava jornada de juicio oral. Su participación fue haber sido uno de los policías que detuvo a Gustavo Lasi esa mañana. Según dijo el efectivo ante el tribunal Gustavo Lasi estaba vestido y metido dentro de su cama al momento de ser detenido. “Era como si nos esperara”, especuló Guitián.

Durante toda su declaración Gustavo Lasi –siempre custodiado por tres miembros del servicio penitenciario- muestra cierto nerviosismo. Sonríe, mueve la cabeza en forma negativa y habla con Horacio Morales, uno de sus abogados. El hecho quizás radique en que el suboficial principal está imputado por apremios ilegales en contra del detenido en el juzgado penal 2, a cargo del juez Esteban Dubois. El magistrado a comienzos de 2014 procesó a seis efectivos policiales por torturas en el marco de la investigación por el doble crimen de 2011.

 Tudo biem

La declaración del comisario Miguel Flores fue en la octava jornada lo más cercano a la versión oficial del caso de las turistas. Flores dijo que a su entender el hecho debió ser cometido por gente del lugar. La deducción de quien era en 2011 el segundo jefe de la brigada de investigaciones, por debajo del fallecido Néstor Piccolo, radica en que los culpables debían conocer la zona. Igual de caprichosa es la deducción del oficial para determinar la escena del crimen. Flores tuvo en cuenta una fotografía y su horario para determinar el lugar de los hechos. “Teniendo en cuenta la última fotografía recuperada de la cámara fotográfica la agresión comienza en la zona del descampado”, sentenció. El comisario se refiere al mirador de San Lorenzo.

A entender del policía las víctimas fueron violadas y asesinadas en el mismo lugar donde fueron encontradas, pese a la opinión contraria de muchos otros testigos, que indican improbable la violación de las víctimas en un terreno escarpado entre ramas y espinas.  Sin embargo, sus apreciaciones son coincidentes con la declaración final de Gustavo Lasi ante Martín Pérez.  La declaración del comisario Flores por momento fue confusa y hasta balbuceante.  Su voz se entrecortó cuando dijo ante el tribunal que hubo conexión entre los celulares de Daniel Vilte y Gustavo Lasi. El comisario Flores es la primera persona que vincula de alguna manera a estas dos personas. Al ser consultado por el abogado de la defensa de Daniel Vilte de dónde surgen los datos de la conexión telefónica. Allí el testigo indicó al comisario Luis Ríos como el responsable del estudio de las conexiones telefónicas. Es evidente que Luis Rios deberá brindar su declaración testimonial ante el tribunal.

Los querellantes le preguntaron a pedido de la familia Bouvier si el suicidio de Néstor Piccolo tuvo que ver con el doble homicidio de San Lorenzo. El comisario dijo que a su entender nada tuvo que ver la impactante muerte de Néstor Piccolo con la investigación por el asesinato de Cassandre y Houria. ¿Cuáles habrán sido entonces las razones por las cuales parte de la familia Piccolo increpara al poder político en el sepelio del oficial?

Para el comisario no hubo nada llamativo en el secuestro de dos plomos en la escena del crimen, a tan sólo 72 horas del hallazgo de los cuerpos, y cuando más de 40 efectivos rastrillaron el lugar reiteradamente. Al hacerse notar que su jefe inmediato no creía tanto en la fortuna del encuentro, dijo que el informe elevado por Néstor Piccolo al juez Martin Pérez -poniendo en duda el misterioso secuestro el 1 de agosto por parte del oficial auxiliar Walter Mamani-, “fue una opinión personal de él”. Sin embargo, debió reconocer que Néstor Piccolo personalmente le dijo que no creía en el hallazgo de los dos plomos.

En ese momento el fallecido jefe de la Brigada de Investigaciones sospechaba que eran pruebas plantadas por algunos de los involucrados. El hallazgo –también por Walter Mamaní- del revolver enterrado que disparó esos proyectiles sin dudas que habrá profundizado y direccionado las sospechas de Piccolo. Para Flores nada de esto resultó extraño. Es evidente que el comisario Miguel Flores coincidió plenamente con las conclusiones alcanzadas por la investigación de Martín Pérez. Todo muy conveniente, aunque un tanto increíble. Cuando el testigo se retiraba de la sala, una mujer entre el público le dijo en voz baja, pero bastante claramente “mentiroso”. Parece que la dama lo conoce.

 Inteligencia Criminal

Las declaraciones testimoniales de la jornada ocho las cerró el comisario inspector José Francisco Tomás, quien en julio de 2011 llevaba apenas un mes como el responsable del área de Inteligencia Criminal, cargo que anteriormente ocupado por el oficial Gabriel Gimenez, quien fue condenado a prisión en 2013 por tráfico de drogas.  El comisario indicó que la mayor parte de los trabajos investigativos se realizaban en la sede de la brigada de investigaciones, donde se analizó -entre otros objetos- la cámara fotográfica que era propiedad de las víctimas y que fuera secuestrada en poder de la entonces novia de Gustavo Lasi. Sin embargo, el oficial dijo no haber visto nunca las fotografías de la extraña mujer de anteojos de sol. Así terminó el octavo día.

 

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