Salta vivió una jornada de esas que la historia patria guardará en sus páginas doradas (o al menos en algún archivo adjunto de WhatsApp). En la sede del gremio del motor, donde habitualmente se habla de lubricantes y repuestos, el peronismo local y sus delegados de la Capital Federal se reunieron a resolver un misterio filosófico de dimensiones bíblicas: ¿puede un operativo clamor nacer de una charla abierta y terminar en 2027?

La respuesta de los presentes fue unánime: obvio que sí.

Para que el evento tuviese ese inconfundible aroma a «renovación» peronista, desembarcó en la calle Córdoba la infantería pesada del Instituto Patria: Oscar Parrilli, Carlos Castagneto y Mario “Paco” Manrique. Una comitiva tan fresca que parecía recién salida de un archivo de 2011.

El telón de fondo no fue casualidad. Apenas unas horas antes, en una entrevista concedida a The Washington Post , la propia Cristina tiró la frase que hizo encender los grupos de difusión del PJ: “¿Por qué no?” ante la pregunta de si volvería a postularse a la Presidencia.

“Es una declaración espontánea, casi sin cálculo político”, murmuraba algún entusiasta en la primera fila de SMATA mientras acomodaba el pasacalle.

Lo que en los papeles figuraba como un seminario sobre lawfare y garantías procesales mutó, con la velocidad de un rayo, en un clásico ensayo de vestuario electoral. La consigna pasaporte era «Cristina Libre», pero en el micrófono el autocorrector militante lo tradujo rápidamente como «Cristina Presidenta».

En el plano local, la visita dejó un tendal de reflexiones entre los dirigentes del PJ salteño. Es que el peronismo de provincia tiene esa fascinante propiedad física: puede aplaudir a rabiar un discurso en Salta Capital por la tarde y, por la noche, consultar el pronóstico del tiempo con el gobierno de turno para no perder la coparticipación.

Mientras la militancia festejó que el reclamo traspasó las fronteras los caciques territoriales tomaron nota en sus libretas: Si la candidatura camina, «todos somos kirchneristas de la primera hora». Si la cosa se complica, «era solo una charla debate sobre jurisprudencia comparada».

El paso de la caravana «Cristina Libre» por tierras salteñas ratificó una antigua ley del ecosistema político argentino: no hay causa judicial lo suficientemente compleja que no pueda transformarse en el eslogan de campaña del ciclo electoral que viene.

¿Habrá candidatura en 2027? En Salta la respuesta ya la tienen: si la jefa tira un «¿por qué no?» desde Washington, acá en el norte ya están mandando a imprimir las pecheras por las dudas.