A Martín Miguel de Güemes le atribuyen muchas hazañas, pero nadie imaginó que dos siglos después terminaría convertido en la cara de una casa de apuestas. El héroe de la Independencia, símbolo de la resistencia y el sacrificio, apareció vestido con su tradicional uniforme y poncho frente a un celular rodeado de fichas, tragamonedas y cuotas deportivas. Al parecer, ya no alcanza con usar su imagen para discursos patrióticos: ahora también sirve para tentar a quienes sueñan con hacerse ricos en un par de clics.
La publicidad revela hasta dónde puede llegar la lógica del marketing cuando el único límite es captar clientes. Después de invadir camisetas de fútbol, colectivos y aplicaciones de transporte, las apuestas online decidieron apropiarse también de uno de los mayores símbolos de la identidad salteña. Quizás el problema no sea preguntarse qué diría Güemes, sino qué dice de nosotros que un prócer termine convertido en influencer involuntario de la timba digital. La patria, al parecer, ya también cotiza por cuota y paga en saldo disponible.




