La comparación es tan odiosa como efectiva: en el Mundial 2022, con un salario mínimo se podían comprar 411 litros de nafta, 50 kilos de carne y más de 2.000 boletos de colectivo. Cuatro años después, rumbo al Mundial 2026, el mismo sueldo alcanza para 181 litros, 20 kilos de carne y apenas 362 viajes. La Copa sigue teniendo 32 equipos, pero el bolsillo argentino parece haber descendido varias divisiones.
La única estadística que mejoró es la de los alquileres: de 1,5 sueldos para un departamento de dos ambientes a 2,2. Un récord difícil de festejar. Mientras la Selección sueña con defender el título, millones de argentinos practican otro deporte nacional: hacer cuentas en el supermercado, en la estación de servicio y en la parada del colectivo. El verdadero VAR de estos años no revisa goles; revisa tickets.




