Se detuvo a un segundo sospechoso y se redefinió la imputación en una causa por estafa. Se estima que ambos habrían actuado dentro de una organización ilícita dedicada a cometer fraudes.
Todo comenzó en 2025, cuando un profesional en diagnóstico por imágenes denunció que fue contactado para adquirir equipamiento médico de alta complejidad con el fin de abrir su propio centro. Quienes le hicieron la oferta, originarios de Córdoba, le mostraron documentación que parecía respaldar su capacidad comercial y se comprometieron a entregar todo en un plazo de dos meses.
Confíando en esa propuesta, la víctima abonó alrededor de 110 millones de pesos, mediante transferencias y pagos en efectivo. Sin embargo, solo recibió una parte de lo pactado: el resto nunca llegó, a pesar de nuevas promesas y pedidos de más dinero para avanzar con la operación.
A través de declaraciones, análisis de cuentas, registros de comunicaciones y allanamientos realizados en Córdoba, la investigación reveló que no se trataba de un hecho aislado, sino de una organización de cuatro personas que actuaba en conjunto para captar clientes y obtener ganancias mediante maniobras engañosas. Por ello, el fiscal penal 2 de Metán, Gonzalo Gómez Amado, amplió la imputación contra dos de los involucrados de 41 y 62 años, y los acusó también de asociación ilícita, según lo establece el artículo 210 del Código Penal.
Al principio solo había sido detenido el hombre de 41 años, imputado inicialmente por estafa y que hoy sigue con prisión preventiva. Recientemente se detuvo al segundo sospechoso en Córdoba, mientras que otras dos personas vinculadas permanecen prófugas.




