MDay en Cachi: Paraíso subsidiado con la mano invisible del Estado

 

Mientras intenta dejar atrás el escándalo por Vía Aurelia, el grupo MDay suma otro foco de conflicto: nueva multa millonaria en Cachi por avanzar sobre un proyecto que no habría cumplido todas las condiciones para desarrollarse y un presunto crédito no reintegrable de $1200 millones que habría otorgado por el Ministerio de la Producción para impulsar el emprendimiento. El negocio inmobiliario quedó empantanado, pero un spa de lujo todavía busca abrir sus puertas.

 

 

 

El grupo MDay —que ya venía golpeado por las consecuencias del conflicto ambiental alrededor de Vía Aurelia— tendría otro frente abierto. Esta vez no en el sur de la capital ni en inmediaciones del aeropuerto, sino en uno de los rincones más codiciados y sensibles de los Valles Calchaquíes.

En Cachi, el conglomerado vinculado a Magdalena Day apostó hace algunos años por un megaproyecto bajo el nombre “Macal Cachi”, pensado como una combinación de negocio inmobiliario, hotelería premium y explotación productiva asociada a botánicos, aromáticas y principios activos naturales.

La idea original contemplaba tres patas: urbanización, desarrollo comercial y una unidad productiva. En el corazón del esquema aparecía también un spa de alta gama pensado como complemento del ecosistema turístico. Para eso se adquirieron aproximadamente nueve hectáreas en Cachi Adentro. Pero el relato de lujo, naturaleza y rentabilidad parece haberse encontrado con un problema bastante más terrenal: las normas.

Según pudo reconstruir este medio, el emprendimiento comenzó avanzando con el esquema de loteos y subdivisiones. La Dirección General de Inmuebles informa que, a nombre exclusivo de Magdalena Day figuran los catastros 3001 y 3004 del Departamento Cachi, mientras que los catastros 2698 y 3008 aparecen con titularidad y porcentajes repartidos entre Magdalena Day, Ignacio Lupión y Marcos Agustín Patrón Uriburu González. MDay Lupión S.A. figura como dueña de veintitrés inmuebles y, específicamente del catastro 3002 de casi 3,5 hectáreas que estaría afectado al hotel cacheño.

Patrón Uriburu es un antiguo miembro del Grupo MDay y que con los hermanos Lupión, Magdalena Day y Facundo Cornejo creó en 2014 Constructora El Mollar SRL para urbanizar lotes en Campo Quijano; luego constituyó en 2018 PYC Salta SRL y en 2019 Aurens Salta SAS, ambas con Cornejo Jovanovics.

El proyecto de Cachi habría empezado a frenarse cuando aparecieron observaciones vinculadas a la protección del patrimonio agrícola, ambiental y cultural de la zona.

Los inmuebles estarían ubicados fuera del ejido urbano de Cachi, situación que impide avanzar libremente con urbanizaciones convencionales. Además, distintas resoluciones de la Dirección General de Inmuebles —las N° 34847/11 y 34875/11— habrían establecido condiciones específicas para subdividir este tipo de matrículas subrurales: disponibilidad de agua propia, destino de vivienda efectiva y carácter productivo de las parcelas, donde incluso se exigiría actividad vinculada a la producción vitivinícola. Por lo visto, son poco eficientes los relevamientos que realiza esta desarrolladora en los distintos puntos de la provincia y genera obstáculos para completar los proyectos que normalmente son superados con participación de los aceitados contactos con que cuentan sus socios.

La consecuencia de la imprevisión en Cachi fue concreta: una multa cercana a los 10 millones de pesos por parte del municipio y un proceso administrativo que todavía no estaría completamente cerrado. Sin embargo, lo llamativo no es solamente la sanción. Es que, mientras el negocio inmobiliario parece haber perdido fuerza, el emprendimiento nunca dejó de promocionarse apelando al disimulo del fracaso. Todavía sobreviven publicaciones invitando a invertir bajo consignas como: “Invertí donde la tierra es protagonista” o promociones de lotes desde 1000 metros cuadrados para “proyectar y crecer en un entorno único”. Estos pequeños lotes nunca fueron autorizados por la comuna.

También quedaron registros de otra versión del modelo de negocios: Macal Luxury Lodges, presentado como una inversión hotelera con garantía inmobiliaria y esquema de “renta & uso”, capaz de generar renta turística en dólares.

Distintas fuentes del sector aseguran que el entusiasmo comercial habría quedado bastante por debajo de las expectativas iniciales. Incluso circula una versión repetida por distintos actores vinculados al mercado: que las operaciones concretadas habrían sido muy pocas.

Un viraje extraño

Fue entonces cuando el proyecto pareció empezar una mutación silenciosa. Menos épica inmobiliaria, menos promesa de loteo en altura espiritual y más apuesta hotelera. Menos urbanización, más experiencia. Más spa.

Allí, justamente, aparece uno de los capítulos más delicados de esta historia. Según la información a la que accedió este medio, Macal habría recibido un crédito no reembolsable cercano a los $1200 millones destinado al impulso del desarrollo. El primer desembolso habría rondado los $400 millones y tendría origen en el Ministerio de Producción. De acuerdo con distintas fuentes consultadas, la aprobación se habría concretado durante la gestión de Martín de los Ríos, en los meses previos a su salida del cargo.

La fundamentación oficial, según trascendió, habría sido la ya clásica combinación de estímulo a la inversión y generación de empleo. Objetivos difíciles de cuestionar en abstracto y todavía más difíciles de negar en los papeles.

El dato adquiere otra densidad política cuando se observa la secuencia posterior: quien terminaría desembarcando en ese mismo ministerio es Ignacio Lupión, primo político y socio comercial de Magdalena Day. En efecto, crearon en 2018 la sociedad “Mday Lupión S.A.”, con un capital de $800.000. Para que todo quede en familia, los restantes directores de esta empresa son Alicia María Aráoz Ovejero -madre de Magdalena- y Nicolás Abel Lupión -hermano de Nacho-.

Este vínculo es conocido en el ecosistema empresarial salteño cuyos antecedentes de participación compartida en negocios fueron ampliamente abordados por Cuarto Poder.

Aunque hay un detalle incómodo: mientras cerca del 75% del empleo argentino lo generan pequeñas y medianas empresas que sobreviven sin líneas especiales ni desembolsos extraordinarios, ciertos grupos parecen tener una facilidad admirable para convertirse en destinatarios recurrentes de políticas de estímulo.

Lujo consciente, subsidio inconsciente

Mientras el proyecto inmobiliario quedaba atrapado entre restricciones y dificultades comerciales, otra parte del esquema siguió acumulando respaldo institucional. El pasado 4 de marzo, el Ministerio de Turismo y Deportes que conduce Manuela Arancibia publicó oficialmente imágenes de una recorrida por el emprendimiento.

El mensaje fue explícito: “Visitamos las instalaciones de MACAL, un nuevo proyecto de hotel boutique pronto a inaugurarse en Finca Las Carreras, Cachi Adentro”. Y agregaron: “Desde el Ministerio de Turismo y Deportes celebramos y acompañamos las inversiones que generan empleo y siguen posicionando a Cachi como uno de los destinos más elegidos del norte argentino”.

La escena no fue una excepción. Ya en 2023, los medios oficiales difundieron que el Gobierno provincial había difundido oficialmente que se gestionaba con inversionistas salteños la construcción de cuatro nuevos hoteles.

Entre los desarrolladores aparecía justamente el equipo detrás de Macal: Magdalena Day, José Ovejero y Sebastián Hryzan. La propuesta presentada entonces hablaba de quince casas, dieciséis villas, amenities y una “experiencia holística” asociada al uso de cosméticos naturales del NOA.

La promesa tampoco era precisamente austera. Según la presentación comercial del proyecto, el complejo fue pensado como una experiencia de hospitalidad de alta gama con unidades totalmente equipadas y más de 700 metros cuadrados de amenities exclusivos.

La oferta incluía 16 Junior Suites de 39,5 m², concebidas con dormitorio, baño completo, kitchenette y espacio verde propio. En el escalón siguiente aparecen 6 Master Suites de 86,65 m², con living comedor, cocina integrada, dormitorio en suite, galería, espejo de agua y solárium privado.

En aquella presentación también estuvo presente una figura conocida del circuito político y turístico provincial: el ex ministro Mario Peña (h), ex esposo y decidido defensor de la actividad inmobiliaria de Magdalena Day.

El sitio oficial del proyecto todavía promete una experiencia de “lujo consciente”. La descripción incluye restaurante, spa, piscinas, jardín botánico y hasta cámaras hiperbáricas.

Consciente es una palabra interesante. Sobre todo cuando el mercado no compra, el proyecto se redefine, el Estado acompaña y el lujo, curiosamente, siempre encuentra financiamiento.