El artista oranense llevó a cabo en el Centro Cultural Tartagal la exposición de la serie “Trópico”, compuesta de 12 piezas en blanco y negro que abordan el simbolismo amerindio y latinoamericano.
Por Mario Flores
Jueves 23 y viernes 24 de octubre fueron los días que estuvo disponible el montaje de la exposición “Trópico”, del artista Sergio Benci (1990), oriundo de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán. Muralista con trayectoria y artista plástico que con ésta, su primera presentación individual en Tartagal, luego de haber participado en el Encuentro de Artistas en Campamento Vespucio y en el Concurso Murales que Hablan, cuyas obras están plasmadas en el lado exterior del complejo deportivo municipal.
Compuesto por doce piezas en blanco y negro que abarcan la naturaleza icónica y el simbolismo latinoamericano, con motivos animales (serpientes y colibríes, jaguares y sapos) pero también con la respectiva simetría de trazos escalonados y estructuras geométricas originarias, la obra de Benci es tan minimalista como compleja. A modo de juego sagrado entre el sincretismo de una representación antigua/ancestral, y junto a piezas de menor tamaño a color de mayor grafismo que hicieron el contraste en el montaje, “Trópico” establece un viaje por los imaginarios y místicas de la región mágica del norte entero.

Este encuentro con el artista, acompañado de los músicos Elías Saadi y Pablo Zarra (ambos de Orán), fue posible gracias a la organización del colectivo Arte en Fusión en colaboración con la dirección del Centro Cultural Tartagal. Para María José Suárez, miembro y fundadora de Arte y Fusión, el principal desafío de gestionar y concretar este tipo de muestras y nexos entre artistas, instituciones y el público es “Mostrar algo nuevo y fresco, transmitir la visión y el estilo del artista de manera auténtica y atractiva, que cada cuadro pueda contar una historia o transmitir un mensaje”. Sobre los propósitos de dar continuidad a las diferentes expresiones artísticas, detalla que el objetivo de Arte y Fusión es “involucrar a distintos artistas, promover la exposición, realizar actividades que promuevan los intereses de los artistas y la comunidad en general”.

A modo de manifiesto, Suárez explica que: “Arte y Fusión es un grupo de artistas independientes con una misma visión y ganas de trabajar. Cada una aporta su estilo y perspectiva única. El objetivo de este grupo es seguir trabajando no sólo en proyectos propios y afines del grupo, sino también en ayudar a otros artistas a hacer exposiciones, murales o cualquier interés que tengan en fomentar el arte, ya que es lo que no define y nos da identidad. Somos cinco amigas que proyectamos, creamos y realizamos distintos eventos: María José Suárez, Lisa Soria, Andrea Maldonado, Ivana Acosta y María Alzaga”.
Benci, acostumbrado a trabajar bajo el sol en horas del día con formatos públicos de mayor espacio y formato (como murales de varios metros o también compuestos entre varias firmas), toma este desafío de una muestra individual en Tartagal con la siguiente visión: “La motivación de esta serie es la concepción personal de que los símbolos son emisiones de vibración, tal como la palabra ‘amor’ emite en una vibración, y la palabra ‘odio’ emite a otro tipo de vibración, el símbolo emite en una vibración. Y cuando lo vemos dibujado en algún lado, el subconsciente lo lee”.

“Por ejemplo”, sigue Benci con respecto al proceso creativo de la serie Trópico, “en las culturas de antes, la gente que no sabía leer nada hacían mucho símbolo en la pared para que, cuando lo vieran, impactara en la mente de acuerdo a lo que querían transmitir. Eso es lo que a mí me gusta, aunque no te des cuenta a simple vista, te transmite la información al subconsciente. Utilizo la chacana y el karapepo, que son símbolos que tienen un significado y una vibración”.
“Todo se da sin querer y queriendo, porque empezó con un cuadro que simboliza el hombre y los cuatro puntos cardinales con la cruz chacana, que desde ahí surge todo para afuera, y así como surge para afuera también trae hacia ella. Y la serie termina con un cuadro titulado “El espejo”, que representa un trance místico, el recorrido del camino de la vida, tiene mucho que ver también con la naturaleza, con las yungas, el trópico, con lo que nosotros vivimos”.





