Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, advirtió que un precio del petróleo cercano a los 150 dólares por barril podría desencadenar una recesión mundial.
La alerta llega en un momento de alta volatilidad en los mercados energéticos y financieros, impulsada por la guerra en Oriente Medio y las tensiones con Irán, que amenazan con alterar el equilibrio global del suministro de crudo.
El ejecutivo señaló que este escenario no es mera especulación, sino una posibilidad real si persisten las tensiones geopolíticas en la región. La combinación de inflación elevada, costes energéticos crecientes y políticas monetarias restrictivas podría frenar el crecimiento global y empujar a varias economías hacia la recesión, afectando tanto a países desarrollados como emergentes.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo, es uno de los puntos críticos que podrían disparar los precios. Fink advirtió que incluso si la guerra concluye, la persistencia de Irán como actor desestabilizador mantendría el riesgo de precios elevados durante años. El encarecimiento del petróleo tendría consecuencias directas en sectores como transporte, energía e industria, aumentando los costes de producción y reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores.
Durante un encuentro con directivos del Ibex 35 en España, Fink transmitió confianza en el largo plazo, aunque insistió en la necesidad de prepararse para un entorno de volatilidad. Los líderes empresariales presentes coincidieron en que el precio del crudo es un factor crítico para la estabilidad económica global. La advertencia del CEO de BlackRock refuerza la urgencia de diversificar fuentes de energía y fortalecer la cooperación internacional para mitigar riesgos.




