Horror e indiferencia en la Panadería Social.

«Todo comenzó con acosos, comentarios cada vez que ella pasaba, pero luego el guardia la arrinconaba con intenciones de tocarle las partes íntimas y no la dejaba seguir con su trabajo».

Este testimonio da cuenta de una denuncia que se concretó esta semana: una empleada de la Panadería Social de la Municipalidad de Salta sufrió abuso sexual por parte del Guardia de Seguridad de la planta y empleado de la Empresa Track Seguridad, a quien -según el sitio HolaSalta.com.ar- apuntan como «familiar de Daniel Nallar», titular de la Coordinación Jurídica y de Procuración de la Municipalidad de Salta.

Nallar, además de ser un alfil de Bettina Romero, fue Ministro de Seguridad de la provincia de Juan Carlos Romero, cuando fue gobernador. Por eso dicen que este guardia se siente impune. Y por eso pasó de acosar a esta joven, a abusar de ella.

Todo empezó hace tres meses. La joven no se quedó callada: se quejó de esos acosos, cada vez menos sutiles, más descarados, ante el Gerente de la Sociedad del Estado, Matías Peñalba, pero nunca obtuvo respuesta.

Sus propias compañeras cuentan que lograron salvar a la joven, una vez, cuando este guardia la encerró en unas de las oficinas de la planta, una noche cuando ingresaba a su horario laboral.

Todos los hechos fueron denunciados al gerente y al Presidente de Pan Solidario Sociedad del Estado, primo de la intendenta Bettina Romero, Emilio Fayón, pero el acusado siguió trabajando normalmente en la Panadería. Recién fue suspendido cuando el caso de acoso se convirtió en noticia.

«Ayer se juntaron en la oficina, el Gerente y el Presidente de la Panadería apenas salió la noticia, luego se fueron y dejaron ordenado que le hagan hacer una nota a la víctima detallado todos los episodios sufridos por parte del Guardia, en formato de descargo, no le entregaron copia y le dijeron que debe esperar que el Área de la Mujer de la Municipalidad de Salta reciba el documento, que el acusado ya no va a trabajar más en la Panadería», dijeron a HolaSalta.

A la joven y empleada no se la asistió psicológicamente. No le brindaron ningún tipo de contención. Ni el gerente ni el presidente se dignaron a reunirse con la joven. Al guardia ni siquiera lo suspendieron: solo lo trasladaron a otra dependencia.

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