El periodista, difusor de contenidos turísticos y director del portal Argentina Termal, Rolando Sánchez, analizó las propiedades terapéuticas de las aguas termomedicinales, su impacto en la salud pública internacional y los desafíos regulatorios e infraestructura
que atraviesa el sector en la provincia de Salta y en el país.
Andrea Sztychmasjter
Argentina ostenta una geografía hidrotermal privilegiada, con unas 400 fuentes naturales identificadas a lo largo de 21 provincias. Sin embargo, la brecha de infraestructura y explotación es notable: menos de 60 complejos operan con instalaciones y servicios adecuados para el turismo y la salud. Salvo contadas excepciones como Entre Ríos o Termas de Río Hondo en Santiago del Estero, la mayor parte del territorio nacional desperdicia el recurso o lo restringe al ocio recreativo informal.
En este mapa, el caso de Salta es emblemático. El Hotel Termas de Rosario de la Frontera alberga un valor histórico y biológico único, ya que se presenta como sede pionera en el mundo. Es considerado el primer establecimiento de balneoterapia y medicina termal de Sudamérica a finales del siglo XIX. En un mismo predio emergen 9 tipos de aguas hidrotermales a distintas temperaturas (que van desde los 26 °C hasta los 99 °C) y con composiciones específicas:
A pesar de esta concentración hidrogeológica —rara incluso a nivel mundial—, la gestión del recurso continúa operando con esquemas tradicionales.
Por eso la mirada de un experto en el tema nos conecta directamente con el turismo termal para entenderlo de manera integral. Rolando Sánchez es difusor de contenidos referidos al termalismo remarcó la necesidad de entender las aguas termales más allá del ocio o el turismo tradicional, rescatando su concepción clínica original:
“Hay que entenderlo fundamentalmente desde ese punto de vista: las aguas termomedicinales nacen como una medicina. Incluso el primer hospital de termomedicina fue acá en Salta, en Rosario de la Frontera, en el Hotel Termas que se construyó específicamente para eso.”
A diferencia de lo que ocurre habitualmente en Argentina, donde predomina un uso recreativo, el especialista explicó cómo se aborda el uso terapéutico del recurso a nivel internacional:
“En Europa es todo medicina relacionada a las aguas termales, es muy poco esparcimiento. Está dedicado a curar. De hecho, financian mucho a la tercera edad: al jubilado que va dos o tres veces por semana a las aguas termales, eso le permitió al Estado reducir entre un 30% y un 40% el consumo de medicamentos.”
Pautas de uso y beneficios para la salud
Respecto a las dolencias específicas que pueden tratarse mediante este recurso natural, Sánchez destacó sus propiedades antiinflamatorias y el alivio para problemas óseos y articulaciones:
“Sirve para el reumatismo, para los huesos y la inflamación en el cuerpo. Con el consumo de harinas y otros alimentos tendemos a inflamarnos, y las aguas termales ayudan a desinflamar.”
Asimismo, advirtió sobre la importancia de utilizarlas correctamente y desmitificó ciertos hábitos comunes en piletas termales:
“Se considera que uno tiene que estar por lo menos 5 minutos en agua termal, salir a que le dé el aire frío y volver a ingresar. No hay que estar todo el tiempo porque los vasos sanguíneos se dilatan. Por eso no se recomienda tomar alcohol estando en una pileta termal; hay que entrar un rato, salir dos o tres veces y ya está.”
La dimensión económica
Al abordar el potencial del termalismo como motor de desarrollo, Sánchez citó el impacto de esta industria en el exterior:
“Salió un artículo en la revista EuropeSpas donde se calcula que el rubro mueve alrededor de 9 billones de dólares al año. En Argentina, Entre Ríos es la provincia que más empuja, y Santiago del Estero tiene una ciudad termal única en el mundo.”
Al contrastar la abundancia del recurso hídrico en Argentina frente a la gestión europea, recordó su experiencia en congresos internacionales del sector (como Termatalia):
“Cuando me tocó ir a Galicia, salía un hilito de agua y de eso hicieron realmente una industria. En Rosario de la Frontera tenemos nueve tipos de aguas termales con muchísimos beneficios, pero allá usan el agua tres o cuatro veces con máquinas”.
Las observaciones vertidas durante la entrevista se respaldan en informes y estadísticas de organismos especializados a nivel nacional e internacional. Según reportes del Global Wellness Institute (GWI) y Global Market Insights, la economía de las fuentes termales y minerales mueve más de 70.000 millones de dólares anuales en el mundo (dentro de una industria de turismo de bienestar que supera el billón de dólares). A nivel global existen más de 31.300 complejos termales registrados, siendo la región de Asia-Pacífico y Europa los líderes en infraestructura y uso terapéutico.
La falta de un marco legal integrado en Salta
Uno de los puntos centrales de la entrevista giró en torno al vacío legislativo e institucional que frena el desarrollo de nuevos emprendimientos e infraestructura en la región. Según Sánchez, la falta de articulación entre organismos estatales impide un avance concreto:
“Nos falta una ley nacional. Acá en Salta tenemos la Ley de Recursos Hídricos (Ley 7017) que contempla en sus artículos lo termomedicinal y el esparcimiento, pero para trabajar con eso necesitas que el Ministerio de Turismo y el Ministerio de Salud se pongan a trabajar juntos.”
En relación con los proyectos presentados durante su gestión al frente de la Cámara de Turismo de Rosario de la Frontera, concluyó:
“Había presentado un proyecto para que se forme un corredor termal sobre la ruta y que no sea únicamente el Hotel Termas. Recursos Hídricos nos daba el visto bueno, pero se necesitaba involucrar a los ministerios para adecuar los artículos y lamentablemente no prosperó.

