Por el femicidio de Mercedes Kvedaras.
La sentencia lo declaró culpable del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género.
Para la Justicia de Salta, Mercedes Kvedaras fue víctima de un femicidio. Tras escuchar la ronda de alegatos, este mediodía los jueces condenaron a José “Jota” Figueroa, su esposo y el único acusado por el hecho, a la pena de prisión perpetua.
El hecho fue considerado como un homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.
La fiscalía pidió prisión perpetua para el hombre acusado de haber matado a su mujer en un country de Salta De este modo, los jueces también dispusieron que el condenado continúe preso en la Unidad Carcelaría N°1.
En sus últimas palabras, Figueroa se dirigió especialmente a sus hijos, a quienes definió como “las tres personitas más importantes de mi vida”. “Los adoro, siempre los adoré, fueron buscados con mucho amor, criados con todo el amor que tuvimos a nuestra disposición. Intenté brindarme al máximo”, sostuvo.
“Le pido a Dios que todos puedan sanar, que los ayude a quitar el odio, la falta de entendimiento. Por ahí yo tampoco entiendo, entonces no puedo explicarlo…”, agregó conmovido por el dolor que atraviesa a ambas familias desde aquel fatídico 4 de agosto de 2023, cuando ocurrió el hecho.
“Que mis hijitos sepan que tuvieron un papá que los quiso siempre, que los pienso todos los días, los extraño y me duele mucho, porque sé que ellos están dolidos”, expresó por último Figueroa, como un mensaje exclusivamente dirigido a los tres hijos en común que tuvo con la víctima.
Figueroa contó que escribió cartas a la familia de Mercedes pidiendo perdón y recordó el vínculo que los unía: “Este sentimiento lo tengo de siempre, porque eran mi familia también. Me quedo con lo lindo de ellos”.
“Sé que ya todo es pérdida, de esto todo es pérdida”, reconoció, en un cierre marcado por la resignación y el dolor.
Antes de finalizar, agradeció a quienes hoy cuidan de sus hijos y se dirigió al tribunal: “Gracias por escucharme”.




