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Para escuchar bajo su sombra

Estamos a un par de semanas de que Sauce saque del horno su primer trabajo discográfico. Se fueron a terminarlo en Córdoba. Volvieron y conversamos sobre esa grabación, la presentación en Tucumán y todo lo que usted nunca quiso saber de la banda y no se atrevió a preguntar. (Rodrigo España)

El sauce es el nombre vulgar de los árboles del género sálix, Villa Los Sauces es un barrio de la zona oeste salteña y Sauce es la banda compuesta por Álvaro Villarreal en bajo; Sergio Cañizares en guitarra, voz y teclado midi; Daniel Farfán en Guitarra y efectos, sintetizadores; y Brian Mansilla en batería y percusión. Una formación relativamente nueva, a pesar de que ya llevan tocando juntos casi dos años. Farfán y Villarreal estaban en Hermes, una banda cuyo sonido iba muy cercano a la psicodelia, Mansilla era parte de Buda, banda del palo alternativo y Cañizares tocaba en Damasco, un grupo que tenía un sonido bastante etéreo, con largos pasajes instrumentales y hasta podría decirse cercano a la bipolaridad entre la estridencia y la caricia sonora.

La música de Sauce tiene, según podemos leer en la descripción de su página, un “mensaje claro de superación personal y humana, logrando trascender más allá de las fronteras propias del paisaje salteño, llevándolos a tocar, con muy poca trayectoria pero con un nivel profesional a lugares reconocidos encargados de construir por fuera del folklore típico, una escena artística rica en todos sentidos”; una descripción por demás exacta, así que no arriesgaremos una porpia.

“Nos conocemos hace como cinco años, fácil; pero es la primera vez que tocamos juntos con esta formación. Antes cuando estábamos en otras bandas nos juntábamos para tocar, una vez al año”, nos dice Sergio. Ese proyecto se llamaba Trimegisto, banda orientada hacia la improvisación y la música en el momento. “Ahí siempre salían cosas medio pesaditas, tirando para el stoner, pero las bandas en las que estábamos no hacían eso. No es que componíamos temas, sino que nos juntábamos, proponíamos una estructura y de ahí era libre, pero siempre bien pesado”.

Tras la separación Hermes y Damasco, todos menos el batero comienzan a experimentar y componer algunos temas, “pero era muy alejado a lo que hacemos ahora con Sauce”, nos dice Sergio, que compara el sonido a “un estilo Juana Molina, con mucha batería electrónica”, y luego agrega: “Nos enteramos que Brian andaba sin banda y como ya lo habíamos escuchado tocar antes lo hablamos para ver si se prendía con nosotros, entonces cayó a un ensayo y nos dimos con que todas las composiciones que teníamos no pegaban ni ahí con un batero que toque con esa intensidad, entonces decidimos volver a empezar todo desde cero. Los cuatro veníamos escuchando las mismas bandas, teníamos el mismo estilo dando vueltas en la cabeza y queríamos hacer algo fuerte”.

Entre las bandas que menciona se encuentran Queens of the Stone Age (que a pesar de no ser necesariamente una banda típica de stoner, cuenta entre sus integrantes originales a los miembros de Kyuss, que si no es LA banda del género, pega en el palo), además de otras más bien relacionadas con el metal progresivo y el djent, como Tool, Mastodon y Maudlin of the Well. “Era algo por ahí lo que queríamos hacer, sin obviamente caer en un género específico, sino lo que nos salía de acuerdo a la fuerza que teníamos ese momento para tocar, porque se desarmaron las bandas y quedamos todos con un vacío, y cuando volvimos estábamos todos con una re-leche para hacerlo”.

La primera presentación con las nuevas composiciones de la banda la hicieron en el festival Sábado Sustancial, a fines del año pasado. Con una convocatoria inusitada para los recitales under locales. En esa noche, precisamente, fue que tocaron los tucumanos de Senegal Grindcore Mafia, con quienes será el reencuentro para la presentación del primer EP de los Sauce. Luego hicieron algunas tocadas en casas y otras movidas artísticas organizadas dentro del mismo circuito. Pasadas algunas presentaciones los changos sintieron que ya era momento de cerrar una etapa y qué mejor hacerlo largando su primer disco.

El EP

El título del primer trabajo de los Sauce por ahora queda en suspenso, y van a tener que esperar al lanzamiento oficial para conocerlo, mientras nos tomamos un mate escuchamos las versiones crudas grabadas en Córdoba a plan de metrónomo y multipista durante la primera quincena de enero. Brin del interior, Nueve y Los enfermos son las 3 composiciones fuertes del futuro primer EP de la banda, a los que habrá que sumarle los interludios que amalgamen la mezcla total.

“Ya teníamos la idea de grabar y veníamos juntando plata, porque hoy te sale un billete si querés grabar bien, ponele 15 lucas. Entonces lo hablamos y dijimos esto va en serio, no queremos hacer una banda sólo para tocar acá, la idea es salir. De ahí comenzamos a ahorrar para comprar equipos, para grabar, para hacer buenas presentaciones. Justo se dio la casualidad que un amigo mío, Rodrigo Hadad, que vive hace años en Córdoba pone un estudio y para inaugurarlo nos invita a grabar allá, en Akaya, donde trabaja junto con Nano, un ingeniero de sonido muy groso. Y haciendo números era mejor que pagar un estudio acá  irse a Córdoba, pagando menos y aparte grabando en un estudio que está equipado para el género y con gente que lo entiende. Porque vos en Salta no tenés ningún estudio con lo necesario para hacer este tipo de música, porque acá es como que están orientados hacia algo más general, en cambio los equipos allá estaban pensados para el rock y vas a grabar con gente que te entiende, es otra cosa. De paso pegamos una fechita en un festival tranca, al estilo del Sábado Sustancial”, nos cuenta Sergio.

Esto del viaje y el tipo de estudio en el que grabaron también tiene otras particularidades que suman bastante al resultado final, de entrada la elección de grabación multipista por sobre la versión en vivo de la banda, esto es que todos los instrumentos sean ejecutados por separado para luego ensamblar cada tema, también obedece a una búsqueda de un sonido de mayor calidad y profesional, si es que se quiere. “Lo que pasó fue que fuimos con la idea de tocar en vivo, sin pensar en el metrónomo, pero bueno, llegamos y cambiamos de idea luego de escuchar el consejo de gente que nosotros admiramos. Igual fueron tomas bien enérgicas, porque estábamos todos alentando todo el tiempo para el que esté tocando lo haga con ganas, era una fiesta, cada vez que terminaba uno de grabar destapábamos un cajón de birra, jajaja. Aparte tuvimos la posibilidad de vivir en el estudio, dormíamos ahí y apenas nos levantábamos ya estábamos prendiendo el ampli. Eran jornadas de 12 horas, parábamos para comer, salir un rato, dormir y al otro día lo mismo”.

Mientras vamos escuchando las grabaciones que se trajeron, Sergio nos cuenta que Brin es “un tema que trajo el batero, porque además toca la guitarra y es un buen compositor, tiene un estilo en el que se nota la juventud; eran un conjunto de riffs a los que todos fuimos agregando algo y el resultado es que tiene bien marcado el estilo no tanto stoner, sino como una especio de rock clásico, pero nuevo. La letra va por el lado de reflejar eso, la juventud que se mantiene intacta en uno a pesar de los años. Aunque la voz pasa a ser un instrumento más, al menos eso es lo que me gusta de una banda, que no sea algo central, porque cada instrumento tiene su parte, no da tener la voz todo el tiempo adelante”.

Nueve es la composición más larga, un tema casi enteramente instrumental en el que las variaciones de texturas no decaen durante los casi ocho minutos, desde metal hasta algún coqueteo con jazz en el bajo, violas precisas, la tibieza de un teclado y la voz casi fantasmal de Cañizares que aúlla “esta vez no hay dolor” en una brevísima letra que parece más un estribillo entre versos que no existen porque no hace falta decir mucho para completar el sentido del viaje en este tema; hay que dejarse llevar por la música y no pensar demasiado donde uno va a parar, porque como la serpiente que se muerde la cola, Nueve termina como comienza, con las guitarras al tope y el batero dándole caja.

“Los Enfermos es un tema que armé y luego lo acomodamos entre todos, como sucede con el resto de las composiciones, que uno lleva algo para que el resto escuche y aporte lo suyo; entonces las hacemos entre todos. Es un tema bien punk, contestatario que va por el lado de algo así como un cuento de terror para todas las personas que les gusta moverse en religiones, ismos, grupos sectarios y esas cosas. Los enfermos son justamente las personas que no dejan ser más allá de esas cosas. Digamos que expresa cabalmente la etapa bien cabreada de la que venimos”, nos dice Sergio mientras se acaba el tema.

Para completar el disco, nos cuenta que la parte gráfica la están realizando con la fotografía de Dalmiro Zabala (exintegrante de Damasco) y artistas plásticos como Isbelio Godoy y Gabolán “la idea del disco es ver qué percibe la gente de Sauce, lo que buscamos es hacer escuchar a otros lo que grabamos y que ellos piensen el arte de tapa, contratapa, las fotos y lo que va en el CD”.

La que se viene

Como ya está listo este primer EP, Sergio nos dice: “ya estamos componiendo y a fin de año lo más probable es que estemos grabando el larga duración. La idea es terminar de componer para esas fechas y lo más probable es que volvamos a grabar en Córdoba”. Si el disco tiene la potencia de las grabaciones que escuchamos tomando mate, entonces habrá que esperarlo con ansias.

Por lo pronto, lo más cercano es la presentación de este primer trabajo en Tucumán y Salta, el 2 y el 9 de abril, respectivamente, en Magic Music Box (José Colombres 427) y Arteplaneta Bar (Alsina 698), cerca de la medianoche y será en ambas junto a Senegal Grindcore Mafia y para la presentación por estos lares también estarán tocando los compadres de La Venganza.