El 25 de noviembre de 2025, efectivos de Gendarmería se toparon con un grupo de 25 pasadores de droga en zona de selva en la frontera con Bolivia. Luego de un intercambio de disparos, se detuvo a un solo integrante, quien ya fue condenado por el delito de transporte agravado por el número de partícipes.
El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta, con sede en Orán y ejercido de forma unipersonal por la jueza Gabriela Catalano, condenó a 7 años y 2 meses de prisión a un hombre dedicado al transporte de droga, detenido el pasado noviembre en una zona fronteriza cerca de Aguas Blancas. El hombre resultó herido durante un enfrentamiento armado entre efectivos de Gendarmería y un grupo dedicado al narcotráfico, que terminó abandonando 410 kilos de cocaína.
La pena recayó sobre Delfor Quispe Romero, de nacionalidad boliviana, considerado responsable del delito de transporte de estupefacientes, agravado por haber actuado en compañía de tres o más personas. La sentencia fue dictada el 9 de junio y confirmó un acuerdo pleno al que había llegado el fiscal federal Marcos Romero, titular de la sede fiscal descentralizada de Orán.
Es importante tener en cuenta que los hechos se remontan al 25 de noviembre de 2025, cerca de las 16:15 horas, cuando una patrulla del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional avistó una caravana de al menos 25 personas en el paraje Puesto Medina -a unos dos kilómetros de la frontera con Bolivia, donde se unen los ríos Bermejo y Tarija. Unos 20 hombres cargaban bultos, mientras otros cinco, armados con armas largas, custodiaban el grupo.
A pesar de ser menos numerosos, los gendarmes decidieron intervenir. Tras dar la orden de detención, fueron atacados con disparos. En el enfrentamiento, los integrantes de la banda dejaron la carga y huyeron hacia la selva. Quispe Romero fue el único capturado: lo encontraron escondido entre la vegetación, con heridas leves causadas por postas de goma usadas por los efectivos para repeler el ataque. En el lugar se secuestraron 20 bultos con 410 kilos de cocaína de una pureza del 70,96%, lo que equivale a más de 2,9 millones de dosis, según indicó el fiscal.
Posteriormente, con el trabajo de la investigadora Analía Cabral, la fiscalía realizó gestiones tanto en Orán como en Bolivia para intentar dar con el resto de los integrantes de la organización que logró escapar.
En la audiencia donde se aprobó el acuerdo, el fiscal explicó que el imputado reconoció haber cargado uno de los bultos, pero dijo que creía que transportaba hojas de coca y no droga, ya que le habían pagado 70.000 pesos para esa tarea.
Esa versión fue totalmente descartada por la fiscalía. En primer lugar, porque en el operativo no se secuestró ninguna hoja de coca, según consta en el acta y el informe policial.
Además, un informe de Gendarmería detalló que los paquetes usados para la cocaína son muy distintos en tamaño, peso y forma a los que se usan para las hojas de coca, diferencias que debió notar el acusado de inmediato (teniendo en cuenta que él mismo dijo que realiza este tipo de trabajos desde hace tiempo).
El informe también señala que la zona del operativo es un paso habitual para bandas narcocriminales que mueven droga y armas. Allí ya se habían decomisado anteriormente 175 kilos de marihuana, otros 108 kilos de marihuana, 37 kilos de cocaína y 122 kilos de cocaína, sin que nunca se hayan secuestrado hojas de coca.
Asimismo, se explicó que el grupo eligió ese camino por ser una zona agreste y de difícil acceso: unos 15 kilómetros desde “El Naranjito” hasta Puesto Medina, y de ahí toman distintos caminos hacia Orán por lugares como “Florida y Vega”, “Quispe” o “Chancho frito y la Morita”, para evitar los controles policiales.
La defensa aceptó el acuerdo y, tras comprobar que el imputado entendía lo que implicaba, la jueza Catalano lo homologó y dictó la condena de 7 años y 2 meses de prisión.




