Ya lo dijimos alguna vez: cuando los dirigentes no saben qué hacer con algo, cómo solucionarlo, dicen que es una cuestión de Estado y lo barren bajo la alfombra. Y por qué sucede eso? Pues, porque son falsos dirigentes, porque no tienen dirección, no saben hacia dónde ir. No hay mirada estratégica. Y desde hace mucho que nos sucede eso. Alejandro Saravia 

Hay una especie de consenso entre los historiadores y pensadores nacionales acerca de que nuestra fractura y caída estrepitosa hacia la nada se produce a mediados de los 70. Allí nace una nueva Argentina. La Argentina de las emergencias y de los excluidos. La de la absurda pobreza. De los 70 hasta ahora creo que Alfonsín fue el último que supo hacia donde ir: hacia la democracia constitucional. Y lo logró a pesar de las asonadas carapintadas, los 13 paros generales de Ubaldini, la derrota de Cafiero en el 88 y el triunfo de Menem y su dólar recontraalto, formulado por Di Tella y el viaje de Cavallo para que  no le den un centavo al país y desangrarlo al presidente. A pesar de eso, fue el último que supo hacia dónde ir.

Nuestra pobreza es la marca del fracaso de nuestra dirigencia. De su pequeñez.  A mediados de los 70 muere Perón, que también sabía hacia dónde ir, pero la deja a Isabel y al brujo López Rega. Y a la interna peronista entre los de la patria socialista y los de la sindical. La ventilaron a tiros. Después, Martínez de Hoz y la desnacionalización de nuestra economía y el baño de sangre de los militares en el gobierno.

Después de Alfonsín, Menem y la desvertebración nacional. Pero también la corrupción endémica, el Robo para la Corona. Perdimos los trenes, los aviones, las fábricas nacionales y a la clase media, completando la tarea iniciada por Martínez de Hoz. Sólo se salvaron algunos servicios, pero ya desnacionalizados, y el campo que actuó con lucidez, modernizándose y conservando, a su manera, un sentido nacional. Por qué?, porque a los inmuebles no se los pueden llevar, se modernizó y no se desnacionalizó.

Fracasó la Alianza del Radicalismo y el Frepaso, salvó la ropa Duhalde, Remes Lenicov y Lavagna, pero acompañados por el Diálogo Argentino. Después se volvió a perder el rumbo, desaprovechando, con Kirchner, la oportunidad única que nos daban los términos de intercambio favorables, desmintiéndolo al viejo Prebisch.

Cristina fracasó, se desnorteó, perdió el rumbo a fuerza de desquicio y narcisismo. No imitó a la alemana Angela Merkel como había anticipado. Se hipnotizó con Chávez y en Cuba con Fidel. Macri perdió, a fuerza de insustancialidad, una gran oportunidad y volvimos varios pasos atrás.

Hoy, hasta perdimos el sentido común y  no se sabe si hacer o no un campeonato internacional de futbol en medio de la cruel pandemia. Lo tuvieron que resolver los de afuera, porque el que recibió de regalo el Sillón de Rivadavia es un simple y gris abogado, profesor de derecho penal y cuya visión se agota en los alrededores de la Avenida Figueroa Alcorta, donde está la Facultad de Derecho de la UBA. No entiende al país real y no entiende  para qué está donde está. Se ganó el cargo en una rifa sin pretenderlo ni merecerlo.

De Gaulle, solía decir que él tenía una cierta idea de Francia, eso posibilitó el amigamiento con Alemania y la pacificación europea. Claro, pero también estaba Adenauer,  Schuman y Monet. Nosotros, no podemos salvar una simple grieta que se alimenta a fuerza de mediocridad. Mediocridad que nos impide tener  una cierta idea de país, de Nación. Como la que decía que tenía De Gaulle para Francia. O bien Alberdi y Sarmiento para Argentina. Nos guste o no son los que imaginaron nuestro país y forjaron una Nación.

Nosotros aún no podemos trascender el proyecto agroexportador que se cayó en los 30 del siglo pasado y nos sigue salvando la ropa hoy. Pero con un 50% de pobres. Sí, lo que nos pasa es que a nuestra dirigencia le queda grande el país.

Y ya que aludimos a De Gaulle y Adenauer, no podía faltar Churchill. Se atribuye a Winston Churchill la siguiente frase: “La principal diferencia entre los humanos y los animales es que los animales nunca permiten que los lidere el más estúpido de la manada”….

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