El Instituto de la Vivienda y el Hábitat (IPV) participó como expositor en el Espacio de Prácticas de ONU-Hábitat, donde presentó sus lineamientos en materia de vivienda y hábitat, así como sus acciones orientadas al respeto por la diversidad cultural, todo ello dentro de las actividades del Foro Urbano Mundial.
El Instituto Provincial de Vivienda (IPV) marcó un hito a nivel internacional al presentar ante las Naciones Unidas su “Programa de viviendas destinado a miembros de pueblos originarios y poblaciones rurales”. La exposición virtual se enmarcó en la iniciativa “No dejar a nadie atrás: vivienda inclusiva en acción”, un espacio global impulsado por ONU-Hábitat con el fin de vincular propuestas habitacionales efectivas con las distintas necesidades que existen en todo el mundo.
Esta participación se realizó en el contexto de la convocatoria para la 13ª edición del Foro Urbano Mundial, que se lleva a cabo en Bakú, y fue presentada por Martín García Cainzo, en representación del organismo provincial. En la misma sesión se dieron a conocer también experiencias provenientes de Nepal y Uganda, lo que permitió un valioso intercambio de visiones y estrategias entre distintos países.
La ponencia, elaborada por la Unidad Ejecutora de Programas Descentralizados del IPV, puso el foco en una característica central de los proyectos: las construcciones se diseñan respetando tanto las particularidades culturales de cada comunidad como las condiciones climáticas de cada zona. “Trabajamos con diseños específicos para cada caso, elegimos materiales adecuados al entorno e involucramos a los propios beneficiarios en la obra, valorando sus conocimientos tradicionales y su identidad”, explicaron durante la presentación.
En el diálogo con los otros expositores, se observaron puntos en común con la experiencia de Nepal, donde el Estado también tiene una participación clave en la construcción de hogares para sus pueblos originarios. En cambio, el modelo de Uganda presentó diferencias notables: allí las soluciones habitacionales no dependen del gobierno, sino que son impulsadas por fundaciones que se sostienen mediante donaciones y el trabajo directo de las familias que reciben el beneficio.
Desde la institución remarcaron que estas acciones se basan en una concepción fundamental: entender a la vivienda como una herramienta de inclusión social, necesaria para garantizar la dignidad de las personas, sus familias y sus comunidades, especialmente de los sectores más vulnerables.
El programa se ejecuta de manera conjunta con la Secretaría de Asuntos Indígenas y el Instituto de Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS), con el objetivo de asegurar un acompañamiento integral que favorezca el desarrollo social y la organización territorial de las familias involucradas.




