Patricia Zolorzano cumplía una condena en el penal de José León Suárez por interrumpir un embarazo. El 5 de agosto la llevaron agonizando a un hospital tras pasar días con el estómago infectado. Murió esposada a la cama. Tenía un hijo de 14 años con retraso madurativo y una nena de 4.

Tenía 40 años, dos hijos y desde hacía casi cinco años purgaba una pena en la Unidad 47 del Servicio Penitenciario Bonaerense, ubicada en la localidad de José León Suárez, partido de San Martín.

La habían condenado a ocho años de prisión por “homicidio agravado por el vínculo”, aunque en realidad no mató a nadie. Se la consideró asesina por haber interrumpido un embarazo teniendo un hijo de 14 años con retraso madurativo (secuela de una meningitis) y una nena de 4.

Presa en José León Suárez, había solicitado una prisión domiciliaria para poder criar a sus hijos, hoy de 18 y 8 respectivamente. Pero el SPB se lo negó y ella debió seguir detenida en esa unidad penitenciaria.

Según informó Página|12, la agrupación Yo no fui, que brinda talleres textiles en el penal donde ella se alojaba, denunció que Patricia “agonizó durante varios días después de tres operaciones de vesícula, murió luego de llegar a la guardia del hospital, con litros de pus en el estómago, porque su agonía empezó mucho antes”.

Para la agrupación no se trató de “una fatalidad”, sino que a Patricia la “fueron matando de a poco” y el Centro Médico de la Unidad penitenciaria cometió un verdadero “abandono de persona al no llevarle el apunte cuando pidió atención médica”, “cuando el juzgado no respondió sus escritos” y “cuando la Defensoría no defendió sus derechos”.

Patricia soportó dolores y recaídas en su celda hasta que la infección se generalizó y recién ahí el SPB decidió llevarla al hospital de San Martín. Allí le hicieron estudios y tratamiento, siempre manteniéndola esposada al respaldo de la cama. Pero último lunes, 5 de agosto, su corazón dijo basta y falleció, consignó el portal La Izquierda Diario.