La aeronave fue sometida a tres controles en el aeropuerto Martín Miguel de Güemes, por lo que se sospecha que la carga de droga se realizó en una pista clandestina de Bolivia o Perú.

La fiscalía federal a cargo de Ricardo Toranzos busca esclarecer por estas horas el orígen de los 1000 kg. de cocaína incautadas en la aeronave Gulfstream GLF 3 en San Miguel de Cozumel, México. La misma partió desde el aeropuerto Martín Miguel de Güemes en Salta, después de haber permanecido allí por unas 9 o 10 horas.

En el aeropuerto salteño, hubo tres controles sobre el jet privado. Uno de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que incluyó perros especialmente entrenados para detectar drogas; otro de la Aduana y un tercero por Sanidad de Fronteras. En ninguno de los controles se detectaron anomalías.

Es por eso que una de las hipótesis que manejan los investigadores es que la aeronave realizó una parada clandestina en Bolivia o Perú, donde se realizó la carga de droga; por lo que el aterrizaje en Salta pudo haber sido una maniobra disuasiva, ya que las rutas argentinas son más seguras y menos controladas que las bolivianas.

En tal caso, por estas horas las investigaciones se centran en el recorrido del jet privado, lo que podría establecerse mediante el estudio del GPS. También está confirmado que la aeronave repostó en Salta el suficiente combustible para realizar un vuelo de 6600 kilómetros.

 

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