Profesionales de cabecera cuestionaron una resolución que redujo drásticamente sus honorarios y alertaron que la medida podría provocar renuncias, menor disponibilidad de turnos y una atención deficiente para miles de afiliados. “Lo que está en riesgo es la vida de los jubilados”, advirtió el médico Alejandro Ciotta en diálogo con Profesional.
La situación de los médicos de cabecera del PAMI volvió a quedar en el centro de la escena luego de que profesionales de Salta denunciaran un presunto proceso de vaciamiento de la obra social, a partir de una fuerte reducción en los honorarios que perciben por la atención de los afiliados.
En diálogo con Profesional, el médico de cabecera del PAMI, Alejandro Ciotta, explicó que el pasado 9 de abril la obra social nacional emitió una resolución mediante la cual se modificó el esquema de pago a los profesionales, reduciendo considerablemente los ingresos que perciben por cada afiliado.
Según detalló, anteriormente los médicos cobraban una cápita cercana a los 950 pesos por paciente y, además, percibían alrededor de 5 mil pesos por la primera consulta mensual. Con el nuevo sistema, el pago quedó fijado en 2.100 pesos mensuales por afiliado, sin importar la cantidad de consultas que requiera durante ese período.
“Si un paciente consulta una vez o siete veces en el mes, el honorario será exactamente el mismo. Estamos hablando de 2.100 pesos por todo el mes, algo que hace imposible sostener un consultorio y continuar brindando una atención adecuada”, señaló.
Sin embargo, Ciotta sostuvo que la preocupación principal excede la cuestión salarial y está vinculada al impacto que la medida tendrá sobre los afiliados.
“Más allá del reclamo económico, lo que está en juego es la atención de los jubilados. Muchos médicos ya renunciaron, otros están evaluando hacerlo y algunos se verán obligados a reducir horarios de atención porque no podrán sostener los costos de funcionamiento de sus consultorios”, afirmó.
El profesional advirtió que la consecuencia inmediata será una mayor dificultad para acceder a médicos de cabecera, especialmente en una población que requiere controles permanentes, tratamientos prolongados y seguimiento constante.
“Los jubilados son una población vulnerable. Son quienes más consultas realizan, más medicamentos consumen y más estudios necesitan. Si se quedan sin médicos o reciben una atención deficiente, existe un riesgo real para su salud y para su vida”, remarcó.
Ciotta también cuestionó declaraciones atribuidas a las autoridades del organismo y aseguró que existe una política orientada a desalentar la permanencia de profesionales dentro del sistema.
“No nos dijeron directamente que van a despedir médicos, pero cuando se reduce un salario a menos de la mitad, el efecto termina siendo el mismo. Indirectamente están empujando a los profesionales a abandonar el sistema”, sostuvo.
En Salta, el universo de médicos de cabecera del PAMI ronda los 150 profesionales entre Capital e interior. Según explicó el médico, algunos ya manifestaron su intención de abandonar sus funciones si no se revierte la medida.
A pesar del malestar, Ciotta aseguró que la mayoría de los profesionales busca mantenerse dentro del sistema para continuar reclamando cambios y evitar que la situación perjudique aún más a los afiliados.
“La lucha no es solamente salarial. Estamos hablando de personas que aportaron durante toda su vida para tener cobertura médica y que hoy sienten que están siendo abandonadas. Nosotros queremos seguir trabajando, pero también necesitamos que se garantice una atención digna para los jubilados”, concluyó.




