Benito Mena, delegado gremial de APAMIA, explicó que los médicos de cabecera cobran $2.700 mensuales por afiliado, independientemente de cuántas consultas requiera. Piden elevar ese monto a $3.500 y, durante la protesta, mantienen la emisión de recetas y la atención de emergencias.

Los médicos de cabecera de PAMI iniciaron una medida de fuerza de 72 horas para reclamar una actualización de las retribuciones que reciben por atender a los afiliados. Según explicó Benito Mena, delegado gremial de la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APAMIA), los montos actuales resultan insuficientes para afrontar los gastos de funcionamiento de los consultorios.

En diálogo con FM Profesional, Mena precisó que actualmente perciben una cápita de $2.700 mensuales por afiliado. Ese pago comprende todas las consultas que la persona necesite durante el mes, sin una retribución adicional por cada atención.

El gremio reclama llevar el monto a $3.500, mientras que, según el delegado, PAMI ofreció elevarlo a $3.000. La diferencia de $500 entre la propuesta y el pedido sindical mantiene trabada la negociación.

“Esto no nos alcanza ni para pagar la secretaria, ni para pagar el consultorio”, sostuvo Mena. A esos gastos sumó la electricidad, los equipos informáticos y la conexión a internet, indispensable para trabajar con el sistema de recetas electrónicas.

El dirigente aclaró que la protesta no implica una interrupción total de las prestaciones. Durante las 72 horas, los profesionales permanecen en sus consultorios, confeccionan las recetas que necesitan los afiliados y atienden las emergencias que se presenten. La medida restringe la atención habitual, aunque conserva esas prestaciones.

Según relató, el conflicto comenzó el 1 de abril con la implementación de la Resolución 1107, que, de acuerdo con su planteo, redujo en un 50% los ingresos que venían percibiendo los médicos de cabecera. Esa situación motivó una primera protesta y posteriores negociaciones con las autoridades de PAMI.

Mena explicó que, tras aquel cambio, la cápita era de $2.100 por afiliado y que las conversaciones permitieron elevarla primero a $2.400 y luego a $2.700. Sin embargo, afirmó que esos incrementos no alcanzaron para compensar los gastos de la actividad.

También señaló que el esquema anterior combinaba una suma fija con pagos por las consultas efectivamente realizadas. En cambio, sostuvo, la modalidad actual concentra la retribución en una cápita mensual que debe cubrir todas las atenciones requeridas por cada afiliado.

Para explicar el alcance de ese sistema, indicó que una persona puede necesitar una primera consulta, regresar con los resultados de los estudios y volver si requiere un ajuste en la medicación. Todas esas intervenciones, remarcó, están comprendidas en los mismos $2.700 mensuales.

El delegado advirtió, además, que algunos profesionales dejaron de atender a PAMI por las condiciones económicas. Según afirmó, esa salida obligó a redistribuir a los afiliados entre quienes continúan trabajando y aumentó la cantidad de pacientes asignados: muchos médicos que antes tenían alrededor de 700 afiliados ahora se acercan a los 800.

Sobre la continuidad del reclamo, Mena sostuvo que las autoridades de PAMI mantienen su oferta de $3.000. Informó que el gremio comunicó la medida a las autoridades nacionales y solicitó una nueva reunión dentro de 15 días para intentar destrabar la negociación.

“El gremio va a seguir insistiendo hasta que nos mejoren un poco más la situación económica”, afirmó.