Fuerza Patria Salta cerró un acuerdo con el partido del viejo compañero de fórmula del gobernador. El mensaje llega al despacho de Sáenz y se cruza con el avance sobre el PJ y la pelea por un tercer mandato.
Don Veronelli
Urtubey hizo una jugada de las que se leen en clave de revancha. Fuerza Patria, el espacio que conduce, anunció un acuerdo de trabajo con el Frente Renovador, y la movida alimenta las especulaciones sobre una candidatura del exgobernador y le “moja la oreja” a Gustavo Sáenz, antes amigo de Sergio Massa. El frente ya reunía a Igualar, Felicidad, Kolina y el Partido para la Cultura, la Educación y el Trabajo (CET). Con el massismo suma una marca nacional con experiencia electoral.
La declaración conjunta propone una alternativa al modelo económico y social de Javier Milei, con eje en el trabajo, la producción, el desarrollo federal y la justicia social. Pablo Kosiner, el armador de Urtubey, presentó el acuerdo como un proceso de unidad que reúne a sectores de Kicillof, de Cristina Kirchner y del massismo. La consigna que ordena todo es corta y no admite matices: “Milei es el límite”.
Kosiner, sin anestesia
Kosiner no dió vueltas, según su mirada, el armado nada tiene que ver con una vinculación con el Gobierno provincial y está dirigido a quienes mantienen una posición clara contra el modelo de Milei, y cada uno verá después qué posición toma. Después fue más lejos y planteó que hoy a Sáenz se lo ve más cercano a buscar un acuerdo con Milei que con el peronismo. Es una acusación de peso en un distrito donde el oficialismo provincial intenta mostrarse a la vez dialoguista con Nación y dueño de su propio territorio.
Sobre las candidaturas, el discurso fue prudente. Kosiner dijo a Letra P que poner un nombre y apellido antes de construir sería “un gran error”. Pero la nota señala que el nombre de Urtubey aparece inevitablemente en la conversación y que Kosiner reconoció el volumen político del exgobernador. La estrategia declarada es ampliar primero la base y dejar para después quién encabeza el proyecto.
El choque entre el exgobernador y su sucesor no es nuevo, Urtubey sostiene desde hace semanas que el peronismo salteño dejó de ser una herramienta de oposición a Milei y, en los hechos, acompaña al oficialismo provincial y su relación con La Libertad Avanza. También marcó distancia en el frente judicial. Dijo que no ve como “proscripción” que el gobernador no pueda buscar un tercer mandato, y recordó que la reforma constitucional fue impulsada por el propio gobierno provincial, con su desacuerdo.
En junio, el cruce fue directo, Urtubey contradijo a Sáenz, quien había dicho que no habilitarlo sería proscribirlo, con una frase corta: “Si la Corte mantiene su criterio, no podrá ser candidato”. La disputa por el PJ había sido el capítulo anterior. Sáenz terminó de controlar el partido, con Julio Argentino San Millán proclamado presidente al frente de una lista única. Fuerza Patria llegó a cuestionar que todo el proceso electoral se desarrolló sin que la decisión que dio origen a la intervención estuviera firme.
El amigo que se fue
El acuerdo tiene un componente personal que los salteños leen sin traducción, El Frente Renovador tuvo una relación política con Sáenz, que incluso fue candidato a vicepresidente en la fórmula presidencial encabezada por Massa. Letra P recuerda que el gobernador decía ser amigo del tigrense, y que en una entrevista con Infobae dejó entrever que la relación ya no es la que era. El diario El Intra lo resume con una fórmula directa: el Frente Renovador “antes integraba” a Sáenz.
Massa participó la semana pasada de una cumbre de la cúpula peronista en Avellaneda, con Kicillof, Máximo Kirchner y los gobernadores Ziliotto y Quintela. De ese espacio ya había salido una advertencia a los gobernadores dialoguistas como Sáenz: si colaboran con el oficialismo para eliminar las PASO, el peronismo podría impulsar candidatos propios en sus provincias. Para el texto de Letra P, la alianza con Urtubey le da entidad a ese mensaje.
La unidad todavía es un proyecto: convivir con Cristina, Kicillof y Massa en un mismo frente exige acuerdos y definiciones sobre el rumbo político del espacio. Hay un descartado explícito: el Instituto Patria dejó afuera del armado electoral al Partido de la Victoria, que conducía Sergio “Oso” Leavy. Y hay una disputa por la bandera de Kicillof dentro de la provincia. Letra P cuenta que el vicegobernador Antonio Marocco se mostró con el gobernador bonaerense y participa de la pelea por construir esa referencia en Salta. Es decir, el número dos de Sáenz juega también en el mapa del peronismo opositor.
El propio medio que cubrió el acuerdo plantea el desafío: Fuerza Patria Salta tiene que demostrar que es algo más que una suma de dirigentes y que puede construir una alternativa real de poder.
Sáenz controla el PJ, y tiene decidido ir por su reelección aunque no la oficializó, y discute con otros gobernadores la conformación de una tercera posición para 2027. La publicación agrega que, para el gobernador, una opción que contenga al kirchnerismo sería volver al pasado. Es la cara opuesta del armado de Urtubey: un peronismo provincial que no quiere ni a Milei en la boleta ni a Cristina en el frente.
Su principal activo, el tercer mandato, es también su flanco más débil. Una encuesta de la consultora Benjamín Gebhard indica que el 72% rechaza que vaya por un tercer período. Y hoy mismo se publicó que, según una columna de Carlos Pagni, necesitaría el aval de la Corte Suprema para habilitar su reelección. Ese escenario judicial es el que Urtubey, Kosiner y Massa miran con más atención.
Lo que viene
Según la versión de Fuerza Patria, el espacio pretende competir en las provinciales previstas para mayo y luego en las nacionales de octubre de 2027. Con ese calendario, los próximos meses van a mostrar si el frente consigue ordenar a sus socios, si Sáenz responde en lo político o en lo judicial, y si el vínculo roto con Massa tiene costo en las urnas.




