No se trata de un problema sentimental, sino de quedarse con el laburo ajeno.

El secretario de Turismo de la Municipalidad, Mario Peña (h), te roba el corazón. Literalmente. Y no, no se trata de una expresión cursi o arjoniana: se trata de quedarse con el laburo ajeno.

El corazoncito que el funcionario municipal usa para promocionar su campaña fue afanado, descaradamente, del diseñador Ismael Gudiño.

En la foto que ilustra esta foto se puede ver, a la izquierda, el original, creado hace más de un año; a la derecha, la versión municipal.

“Este símbolo me persigue hace muchísimos años, apareció en mis ilustraciones tímidamente y luego tomó mucho protagonismo, un día descubrí todo lo que significaba para mí, que hablaba de pasión, de amor por lo que hago y sobre todo que nunca olvide que todo lo que hago debo hacerlo con el corazón”, dijo, meses atrás, Ismael.

Y acotó en esa ocasión: “En una introspectiva y mirada interna, pude hallarlo una vez más como el símbolo que quiero abrazar este año, es como un camino sinuoso pero que me va a llevar muy alto, porque no hay poder más grande en el mundo que la del amor… Dios sin dudas me ama de sobremanera y tiene un plan para mi vida, un plan muy grande, pocos saben todo lo bueno y malo que pasé, todo el camino recorrido hasta hoy me servirá para lo que viene mañana. Estoy entusiasmado.”

Además de la falta de ingenio o disposición para encargar un logotipo a quienes saben de estas cosas, hay un doble problema: La apropiación del trabajo ajeno, y por otro: Gudiño comercializa productos y ropa, que a partir de esta conducta desleal, quedan pegados a una campaña política.

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