Martín Miguel Güemes Arruabarrena
De su padre, el prestigioso médico argentino Luis Güemes Castro (1856/ 1927) heredó su espíritu de investigador. Revisó durante años, más de cincuenta, en los archivos nacionales, y del exterior, a los fines de reconstruir el rompecabezas de la Patria Grande, y los eslabones de la vida de su bisabuelo el Gral. Martín Miguel de Güemes.
En las entrañas sagradas de la Patria, y su frustrado destino, encontró abundante cianuro. Diagnosticó, históricamente, los males de nuestra nación. Realizó una investigación clínica en nuestro organismo social, y nos dejó un legado a recorrer en forma intelectual, sin anteojeras ideológicas. Es una medicina moral para el alma de nuestro pueblo (como la tesis médica de su padre, el Dr. Luis Güemes Castro). Una metodología psicosomática de la historia argentina. De la enfermedad que padecemos, desde los orígenes de la nacionalidad.
En su obra, expresa: “(…) Un vasto país independiente y soberano, con los límites del antiguo Virreinato era algo que no debía llegar a ser, que resultaba intolerable que fuese, y que no fue… los humildes uruguayos, paraguayos, alto peruano y argentinos constituimos resabios de ese vasto país que se frustró.”
De esto se trataba la tergiversación fundamental de constituir a Güemes en gendarme de la frontera norte: despojarlo de su proyección americana para “paliar y cohonestar el descuartizamiento de las Provincias Unidas.”. Este fue su diagnóstico más profundo… dejándonos la posibilidad de entender la zoncera mayor (como afirma Jauretche): el mal que aqueja a la argentina es la extensión.
Quiero rendir un merecido homenaje a quien diagramó, investigó y profundizó en esta importante obra de argentinidad: “Güemes Documentado” (producto de tres generaciones de nuestra familia, empezando por el Dr. Domingo Güemes Castro, Dr. Luis Güemes Ramos Mejia, y el Arq. Francisco Güemes Ayerza), la cual se compone de 12 tomos, con más de cinco mil páginas; en las cuales aborda: desde el ingreso de Güemes a la carrera de las armas hasta su muerte y la combinación táctica con San Martín en pro de la independencia americana. Incorpora la obra en su “Epistolario” centenares de cartas, casi todas inéditas, la mayoría cursadas entre Güemes y Belgrano. Incluye la investigación genealógica más exhaustiva sobre Güemes. En “Catolicidad de Güemes” una abundante documentación es probatoria de su personalidad devotamente religiosa.
Sobre el Dr. Luis Güemes Ramos Mexía, en su Diccionario de Historiadores Argentinos y Americanos, escribió Vicente Osvaldo Cutolo, esta sucinta biografía: “(…) Nació en Bs. As. Pasó su infancia en esta Capital y en Salta, de donde regresó para cursar estudios en la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Bs. As., donde se graduó de abogado. Fue profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de Bs. As.
Bisnieto del ilustre prócer de su mismo apellido, desde 1920 se ocupó de reconstruir el archivo que posee, conservado con anterioridad por el Dr. Domingo Güemes, para lo cual efectuó viajes por las provincias argentinas y por los países de Chile, Perú, España y otros en busca de documentación. En la actualidad se halla listo para ser publicado. Su biblioteca es especializada en historia americana, y posee asimismo un archivo iconográfico sobre Güemes. Investigó durante muchos años en el archivo Gral. De la Nación, efectuando estudios especiales de genealogías sobre los familiares de Ramos Mejía y Lavalle en la Argentina. Es coleccionista. Miembro correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, desde 1948, y académico de honor de la institución salteña de estudios históricos. Obra: “Esquema de la actualidad Institucional de la República” (1957). Sobre esta última obra, dedicaremos un artículo especial, dada la importancia de la misma.
En el ámbito de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, para ser más precisos: en el Instituto de Historia del Derecho Argentino que presidía el Dr. Ricardo Levene, el Dr. Luis Güemes Ramos Mejía fue miembro adjunto y vocal, junto a personalidades como: Armando Braun Menéndez, Carlos Alberto Pueyrredòn y Ricardo Piccirilli.
Colaboró–Luis Güemes Ramos Mexía–desinteresadamente con numerosos historiadores (Atilio Cornejo, Luis Oscar Colmenares, Numa Romero del Carpio, Benito Pistoia, entre otros) con el aporte de documentos, trabajos personales, y reflexiones sobre el tiempo histórico en el cual se especializó (1776–1825). Es de destacar su aporte al estudio sobre el Dr. Manuel Antonio de Castro, efectuado por el Dr. Ricardo Levene, quien fuera Presidente de la Academia Nacional de la Historia (“La Academia de Jurisprudencia y la vida de su fundador Manuel Antonio de Castro” de Ricardo Levene, 1941)
Es en esos años 1943-46, cuando Jauretche propone al Cnel Perón la elaboración del Estatuto del Peón, cuando el Dr. Adolfo Güemes Castro dona la Chacra “El Carmen de Güemes” a la Nación para constituir una Escuela Agrícola en Salta, cuando la Academia Nacional de la Historia conducida por Ricardo Levene realiza su apertura a la figura del Gral. Martín Miguel de Güemes. Debemos recordar, la colección: Hombres representativos de nuestra historia, enriquecida con la publicación del libro: “Güemes” de Atilio Cornejo (1946)
¿Cuánto tuvo que ver, en esta nueva dirección de la Academia Nacional de la Historia, la personalidad del Dr. Luis Güemes Ramos Mejía? ¿Su amistad, y colaboración intelectual, con Ricardo Levene y Atilio Cornejo?
Podemos sintetizar, su personalidad y actuación historiográfica, expresando: fue un jurisconsulto de la historia, y un clínico de la Patria Grande. Quienes estudian su obra: “Güemes Documentado”, y simplemente la consideran una recopilación documental, se equivocan. Son simples lectores de documentos, que llevan agua para su aljibe. Merodeadores incautos o encubridores del drama de nuestra historia patria.
Su trabajo histórico, a nuestro criterio, es la más importante contra demanda en el juicio sobre nuestra historia, sobre sus protagonistas, realizado a la historia oficial. Debe ser leído, como un expediente judicial. Si no conocemos la demanda realizada al país, y el ocultamiento de pruebas a su pueblo, no podemos abarcar la acción desplegada por este abogado de la libertad e independencia. El ámbito jurisdiccional de su accionar jurídico–histórico, está centrado en el Noroeste Argentino. En la figura, del Caudillo de la Epopeya de la Guerra de Milicias Gauchas, en el período 1810–1821. Es la mayor defensa realizada, documentalmente, y conceptualmente (más allá de orgullos familiares, vanidades provinciales, arquetipos nacionales), al pueblo salto jujeño tarijeño, al norte argentino y sur boliviano, en la gesta imperecedera de la libertad e independencia. Por su defensa del territorio de nuestra república Argentina, y por su sacrificio en conservar las Provincias Unidas de Suramérica. Con clara proyección al continente, a la posibilidad de constituir los Estados Unidos de Suramérica.
Ubica en forma innegable al General Martín Miguel de Güemes, en el Estado Mayor que conformaron: San Martín, Belgrano y Pueyrredòn, y a nuestro pueblo norteño, junto a todos los que lucharon por Nuestra América. No puede comprenderse el Plan Sanmartiniano sin estudiar esta obra monumental. Que pone en su lugar, las tergiversaciones o elucubraciones históricas realizadas sobre el mismo. Sea la carta apócrifa de San Martín a Rodríguez Peña del 22.04.1814, la cual no existe; o del Plan Maitland descubierto por Rodolfo Terragno en los archivos masónicos escoceses. El cual no cuenta con ninguna prueba documental de haber sido leído por San Martín. El Plan de San Martín tenía dos ruedas para avanzar: el Ejército de los Andes, y el Ejército de Observación sobre el Alto Perú, frustrado el avance de este, tras la muerte de Güemes (17.06.1821), vinieron sus consecuencias. La Entrevista de Guayaquil, el alejamiento de San Martín, y la disgregación del Alto Perú de las Provincias Unidas de Suramérica. Que ante esta situación, nos convertimos en las Provincias desunidas del Sur. Todo ello, está profundamente estudiado en la obra: “Güemes Documentado” del Dr. Luis Güemes Ramos Mejía. Las actuales, y futuras generaciones de historiadores, despegados del academicismo o revisionismo con eje en el Río de la Plata, así lo entenderán. Caso contrario caerán nuevamente en los errores o desaciertos de nuestro pasado.




