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Lollapalooza Argentina: música internacional, precios interplanetarios

Ir a un festival siempre fue una experiencia intensa: miles de personas, bandas internacionales, escenarios gigantes y, por supuesto, la aventura económica de intentar comer algo sin sentir que uno acaba de hipotecar el departamento. En el caso del Lollapalooza Argentina, esa experiencia gastronómica parece haber dado un paso más allá y entrado directamente en el terreno de la ciencia ficción financiera.

El menú del predio podría confundirse fácilmente con la carta de un restaurante boutique… si no fuera porque incluye cosas tan sofisticadas como un pancho o un sándwich de jamón y queso.

Por ejemplo:

Un sándwich de milanesa con jamón y queso cuesta $22.000.

El clásico pancho con salchicha alemana se consigue por $16.000.

Un cono de papas fritas, ese símbolo universal de la comida rápida, sale $14.000.

Pero la creatividad culinaria no termina ahí. También hay:

Vaso de helado de dos sabores: $14.000.

Sándwich de jamón y queso: $14.000.

Nachos con cheddar: $13.000.

Para quienes busquen algo más liviano, la oferta incluye:

Café solo: $9.000.

Palito helado frutal: $8.000.

Scon de queso: $8.000.

Es decir: en el Lollapalooza uno puede escuchar a estrellas internacionales, saltar frente a un escenario gigantesco y, si todavía le queda presupuesto, darse el lujo de un café que cuesta lo mismo que una cena completa en muchos barrios.

La experiencia festivalera, al parecer, ya no consiste solamente en ver bandas: ahora también implica poner a prueba la resistencia del bolsillo. Porque si algo queda claro es que, en este predio, el verdadero headliner no está en el escenario. Está en la caja registradora.

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