Las letras de liquidez le quitan el sueño al electo presidente y para eso pone a Luis Caputo aunque Milei ya había acusado a su futuro ministro de Economía de «fumarse (sic) 15 mil millones de dólares de reservas» en medio de la corrida cambiaria que se desató en 2018.

 

José Veronelli

 

Para introducirnos un poco en el tema debemos definir que las LELIQs son letras emitidas por el Banco Central de la República Argentina que, en teoría, sirven como una herramienta de política monetaria para controlar la inflación y estabilizar el tipo de cambio entre el peso argentino y el dólar. Estas letras son compradas por bancos e instituciones financieras y pagan una tasa de interés fijada por el Banco Central. Las LELIQs han sido objeto de controversia en los últimos ocho años en la Argentina debido a su alto costo fiscal e impacto en el sector financiero. Se trata de una bola de nieve financiera que debe ser solventada por las arcas del Estado.

 

Las letras de liquidez, similares a las LEBACS (Letras del Banco Central), fueron creadas en 2002, después de un estallido económico, político y social en el país. Desde entonces, se han utilizado como una herramienta de la política monetaria del Banco Central de Argentina, atravesando gobiernos de distintos signos, pero teniendo más o menos protagonismo y utilidad. Estas letras de liquidez son un instrumento financiero común en muchos países, especialmente en aquellos con economías en desarrollo o emergentes como la Argentina. Algunos de los países que tienen su propia versión de letras de liquidez son Brasil, México, Turquía, India y Sudáfrica. En Brasil, las letras de liquidez se llaman Letras Financeiras del Tesouro (LFT). En México, se llaman Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES). En Turquía, se llaman Bonos del Tesoro (Hazine Bonosu). En India, se llaman Letras del Tesoro (T-Bills). Y en Sudáfrica, se llaman Letras del Tesoro (Treasury Bills).

 

En cuanto a su uso en otras partes del mundo, las letras de liquidez son un instrumento financiero común en muchos países. Cada país puede tener su propia versión de letras de liquidez, pero todas tienen el mismo propósito, controlar la cantidad de dinero en circulación en el mercado y mantener la estabilidad económica del país.

Las letras de liquidez son una herramienta importante para la política monetaria del Banco Central de Argentina y se utilizan de manera regular buscando controlar la inflación y mantener la estabilidad económica del país. Si bien fueron creadas en un momento de crisis económica, su uso ha continuado en el tiempo y se han convertido en una parte sensible de la política monetaria del Banco Central.

 

Algunos economistas opinan que las letras de liquidez pueden ser problemáticas en ciertos contextos económicos. Sin embargo, también hay quienes argumentan que son una herramienta útil para controlar la inflación y mantener la estabilidad económica. En última instancia, la efectividad de las letras de liquidez depende del contexto económico específico en el que se utilizan y de cómo se implementan. Cuestión observada por Milei hace unos años responsabilizando al ex ministro Caputo y actual acompañante en su gira por EE. UU.

 

Para la mayoría de los economistas ortodoxos las letras de liquidez pueden ser útiles en contextos económicos en los que se necesita controlar la inflación y mantener la estabilidad económica del país. También, pueden ser útiles en situaciones en las que hay una demanda excesiva de liquidez en el mercado financiero y es necesario inyectar más liquidez en la economía. Sin embargo, su efectividad depende del contexto económico específico en el que se utilizan y de cómo se implementan.

 

En todo el mundo, se han utilizado diferentes medidas para combatir la inflación. Algunas de estas medidas incluyen políticas monetarias restrictivas, aumentar las tasas de interés y reducir la oferta de dinero en circulación. Se han utilizado medidas fiscales, reducir el gasto público y aumentar los impuestos. Además, algunos países han implementado políticas de control de precios, establecer precios máximos para ciertos bienes y servicios. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende del contexto económico específico en el que se utilizan y de cómo se implementan.

 

En cuanto a las medidas más efectivas para combatir la inflación, es difícil señalar una específica que sea la más efectiva, ya que esto depende del contexto económico específico de cada país. Sin embargo, algunas medidas que han sido efectivas en ciertos países incluyen políticas monetarias restrictivas, aumentar las tasas de interés y reducir la oferta de dinero en circulación, que se han utilizado con éxito en países como Brasil y Turquía. También se han utilizado medidas fiscales, reducir el gasto público y aumentar los impuestos, que han tenido éxito en países como Chile y Colombia. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende del contexto específico en el que se utilizan y de cómo se implementan.

 

Reducir la oferta de dinero en circulación puede tener efectos negativos en la economía, como la disminución en la inversión y el consumo, lo que puede llevar a una desaceleración del crecimiento económico. También aumenta el costo del crédito y la dificultad de acceso al financiamiento para empresas y consumidores. Sin embargo, en algunos casos, reducir la oferta de dinero en circulación puede ser necesario para controlar la inflación y mantener la estabilidad económica.

 

Argentina utiliza el dólar estadounidense desde hace más de 5 décadas como una moneda de referencia debido a la inestabilidad económica y financiera que experimenta el país desde hace varios años. Muchos argentinos han perdido la confianza en la moneda local debido a la inflación y las crisis económicas recurrentes, y han optado por utilizar el dólar como una forma de proteger su dinero y sus ahorros. Además, el dólar estadounidense es una moneda fuerte y estable que es ampliamente aceptada en todo el mundo, lo que la hace atractiva para muchos argentinos que viajan o hacen negocios internacionales.

 

Hablar de dolarización es un tema complejo y controvertido en la economía argentina. Si bien hay algunos que argumentan que la dolarización podría ser una salida beneficiosa para la economía del país, también hay otros que argumentan que sería imprudente y podría tener consecuencias negativas a largo plazo. En última instancia, la decisión de dolarizar o no la economía argentina es una decisión que debe ser tomada por los líderes políticos y económicos del país y debe basarse en una evaluación cuidadosa de los riesgos y beneficios potenciales.

 

¿Pero porque nos gusta mirar al norte? Como todas las economías del mundo, la economía de Estados Unidos enfrenta desafíos y problemas en diferentes momentos. Sin embargo, en general, la economía de Estados Unidos es considerada una de las más fuertes y estables del mundo. Tiene una economía diversificada y altamente desarrollada, con una amplia gama de sectores y empresas que contribuyen al crecimiento económico. Además, Estados Unidos tiene una moneda fuerte y estable, el dólar estadounidense, que es ampliamente aceptada en todo el mundo.

 

Según los datos más recientes del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la deuda de Estados Unidos con China es de aproximadamente 1,1 billones de dólares. Sin embargo, es importante señalar que la deuda de Estados Unidos con otros países también es significativa y que China no es el único país al que Estados Unidos debe dinero. Además de China, Estados Unidos también tiene deudas significativas con Japón, con una deuda de aproximadamente 1,2 billones de dólares, y Brasil, con una deuda de aproximadamente 300 mil millones de dólares. También, tiene deudas con países como Reino Unido, Irlanda, Suiza y Alemania, entre otros.

 

Por si fuera poco, nuestro país condiciona su destino macroeconómico a la suerte del mercado bursátil de Wall Street. En consonancia con esto, durante el gobierno del Frente de Todos surgen las LEDIVs, como nuevas letras emitidas por el Banco Central de la República Argentina que se utilizan para pagar a los bancos por los intereses que deben. Es, sin más, una respuesta de la transición entre el gobierno de Alberto Fernandez y Javier Milei, una estrategia financiera para blindar el capital de los grandes evasores y especuladores de la Argentina.

 

Esta medida antipopular, reservada solo para conocedores y tenedores de deudas, bonos, obligaciones negociables e inversiones de todo tipo, es la coronación de la entrega del rumbo económico – financiero de parte del gobierno saliente. A este nuevo escalón de la bicicleta financiera le acompañan un paquete de subas de tarifas en los servicios y el combustible, sumado a la incertidumbre que confirma la penosa gestión de quien condujo los destinos de este país entre 2019 y 2023.