Según datos de la UNESCO, cada 14 días un idioma desaparece. En el mundo se hablan más de 7.000 idiomas: entre ellos, cerca de 6.700 son lenguas indígenas y el 40% de ellas están en riesgo de extinción. Cuál es la situación en Argentina y qué consecuencias traen estas pérdidas.
Según un estudio realizado por Preply, la plataforma de aprendizaje de idiomas online, hay más de 3.000 lenguas que están en peligro de extinción, por lo que más de 78 millones de personas hablan un idioma que puede dejar de existir el día de mañana. Con la pérdida de una lengua también se pierden tradiciones, historias y formas enteras de ver el mundo.
El estudio destaca que el aprendizaje de idiomas es una conexión entre culturas, generaciones e individuos. Así, cuando una lengua desaparece, esa conexión se rompe. Y aunque a nivel individual ningún estudiante puede revertir la pérdida de lenguas a nivel global, cada esfuerzo por aprender, preservar o incluso despertar la curiosidad puede marcar la diferencia.
Además, hay países angloparlantes en donde algunas lenguas vuelven a resurgir. Un ejemplo es la lengua kaurna, originaria de Australia, que realmente se extinguió cuando murió el último hablante vivo en 1929. Sin embargo, los esfuerzos de revitalización resucitaron la lengua a partir de la década de 1980 mediante: la creación de canciones originales, el desarrollo de un diccionario formal y programas oficiales de aprendizaje de la lengua.
Otras lenguas consideradas en proceso de recuperación incluyen: Aleutiano de Bering, Palawa kani, Barbareño, Natchez, Taungurung, Soyot, Wampanoag, Xinka de Chiquimulilla y Siraya.
Los motivos detrás de la desaparición de una lengua
El estudio realizado por la app the idiomas Preply, explicó que las razones específicas de la extinción de lenguas varían según el idioma, aunque las regiones con el mayor número de lenguas en peligro tienen algunos puntos en común, especialmente el impacto de la globalización en comunidades anteriormente remotas.
Incluso en lugares donde los hablantes nativos intentan preservar la lengua, las presiones socioeconómicas siguen afectando a las poblaciones jóvenes y en edad laboral, que priorizan aprender idiomas que faciliten encontrar trabajo por encima de aquellos que preservarían su herencia.
En términos de estadística, el sondeo determinó que Nueva Guinea tiene el mayor número de lenguas en peligro crítico (367). Por su parte, en Latinoamérica Brasil es el país con más lenguas amenazadas (160) y en Europa es Rusia (107).
Lenguas vulnerables: 4 idiomas que podrían extinguirse
Desde la plataforma de aprendizaje de idiomas seleccionaron algunas lenguas destacadas en vías de desaparecer. Así, mencionaron al galés, con 562.000 oradores actuales y definieron su estado como vulnerable. En segundo lugar ubicaron al Lakota (también conocido como Sioux Teton), cuya ubicación principal es Dakota del Norte y del Sur. Tiene 2.000 oradores actuales y su estado es en peligro de extinción.
El tercero es el gaélico, cuya ubicación principal es Irlanda y Escocia. Cuenta actualmente con 57.000 oradores y su estado está en peligro. En el cuarto puesto se ubica el Inupiaq, de Alaska y los Territorios del Noroeste de Canadá, con 2.000 oradores, con un grave peligro de extinción.
El caso de Argentina
Los datos de la UNESCO muestran que en Argentina existen más de 20 pueblos originarios que son hablantes de al menos 14 lenguas. De esos idiomas, solo 3 son oficiales a nivel provincial: el toba, el wichí y el mocoví, en Chaco. En tanto, el guaraní y el quechua tienen en Argentina y en países limítrofes más de un millón de hablantes cada una de estas lenguas, lo cual las convierte en lenguas muy importantes a nivel local.
Por su parte, The Endangered Languages Project, una iniciativa compartida por Google y National Geographic, relevó las lenguas que pueden desaparecer o que ya desaparecieron y sólo sobreviven por sus registros:
● Ona: también conocido como Selknam, era una lengua hablada en Tierra del Fuego cuyo idioma se perdió con la desaparición del pueblo homónimo en la década del 60.
● Yagan: más conocido como Yamana. Según afirman, su última hablante fue Cristina Calderón, quien murió en 2022.
● Tehuelche: también conocido como Aoniken, popular especialmente en la provincia de Santa Cruz.
● Teuschen: originario de la zona de Chubut, también se lo conoció como Patagón y perdió a sus hablantes a principios del siglo pasado.
● Gününa-Küne o Pehuelche: hablado en la actual Río Negro, desapareció en la década del 60.
● Mapundugu, Mapuche o Araucano: otra de las lenguas patagónicas. Se estima que todavía es hablada por 8.413 personas en Argentina y 250.000 en Chile.
A pesar del declive que se observa en muchas lenguas, la inspiración y la esperanza provienen de ver que algunas pueden recuperarse, destacaron desde Preply. Las lenguas en recuperación pueden no superar en número a las lenguas en peligro, pero son una señal alentadora de que, con los esfuerzos y recursos de revitalización adecuados, las mismas pueden recuperarse incluso cuando quedaron al borde de la extinción.

