Ladrona de mandarinas

 

La inseguridad ya no distingue clases ni costumbres populares: ahora resulta que un ciudadano no puede siquiera recorrer tranquilamente la ruta en moto mientras junta algunas mandarinas “olvidadas” al costado del camino sin terminar demorado por la Policía. El dramático episodio ocurrió sobre la ruta 50, donde un joven fue interceptado mientras trasladaba unas cuantas bolsas de cítricos “rescatados” durante su paseo recreativo. Qué mala onda.

Según trascendió, las autoridades interpretaron de manera exagerada el pequeño detalle de que el motociclista llevaba naranjas, limones, pomelos y mandarinas en cantidades apenas superiores a las que consume una familia tipo… durante tres cosechas consecutivas. Lejos de comprender el espíritu emprendedor y sustentable del muchacho, los efectivos decidieron secuestrar la mercadería y dar intervención a la fiscalía. Qué mala gente.

Vecinos de la zona expresaron preocupación ante el avance de estas peligrosísimas prácticas represivas contra quienes solo buscan fortalecer el vínculo con la naturaleza y la producción regional. “Hoy te detienen por levantar unos cítricos al pasar; mañana capaz te llevan preso por oler un jazmín ajeno”, comentó un lugareño indignado. Mientras tanto, el país asiste con estupor a una nueva víctima de la intolerancia frutihortícola.